Purasangre – 2013 – No Te Dejes Dominar

Purasangre es un combo de thrash metal procedente de Montevideo, Uruguay, y “No Te Dejes Dominar” es su primera producción.

En este disco, esta banda uruguaya ofrece un thrash metal bastante típico pero sumamente disfrutable para cualquier fan del género. Rifferas y bien machacadas, las canciones no se sirven sólo de la velocidad, sino que saben variar velocidades y climas, mostrando a una dupla de guitarras, compuesta por Gabriel Ferreira y el también cantante Fernando García, super sólida, al igual que la base del bajista Maximiliano Boglietti y Alessandro Grosso.

SIn embargo, un punto negativo se da con la mezcla, no tanto por el lado instrumental, que está muy bien balanceado, sino por el lado de las voces: a veces suenan un tanto bajas y se hace difícil entenderlas, y en una banda donde las letras tratan mayormente sobre denuncias sociales el mensaje puede llegar a perderse.

Más allá de eso, canciones como “Enterrado Vivo”, “Nacidos para Morir”, “Al Obrero Muerto” y “Quiero Más” son canciones destacables en un trabajo sumamente parejo y que se sobrepone a esa adversidad. Espero que la banda sepa explotar sus habilidades y agregar más matices a su propuesta para poder pasar de buenos discos a GRANDES discos.

Limones Negros – 2013 – Limones Negros

 

 

Limones Negros es un dúo de Burzaco, provincia de Buenos Aires, formado en 2013 y compuesto por Federico Viana en voz y guitarra y Gerardo Caride en batería. “Limones Negros” es su disco debut.

La banda define su estilo como una mezcla de blues con punk rock, y ambos estilos se pueden escuchar perfectamente mezclados a lo largo de las 10 canciones de este álbum: los acordes pesados del blues se combinan con la distorsión y la suciedad del punk para formar un sonido abrasivo y ruidoso, pero que no se olvida del gancho tan necesario y bienvenido en este estilo.

La guitarra suena crujiente, distorsionada, orgánica y valvular.  El sonido en general es bastante crudo, poco pulido y bien en tu cara. No sé si lo grabaron todo en vivo en el estudio, pero suena tal cual así. Caride tiene un golpe fuerte y preciso que ayuda a llenar los espacios que puede llegar a dejar una instrumentación tan minimalista.

Las voces son bien rockeras, casi rockabilly en ciertos pasajes aunque en ciertos momentos suenan un tanto Danzig, y en otros ciertos momentos Viana suena como un completo maniático frente al micrófono, como en “Heavy Indian”. Tienen un poco de eco que le da un toque fantasmal y oscuro.

Entre las más destacadas están “Killer Baby”, “No Feelings”, “Heavy Indian”, “Money Money” y, mi favorita de todo el disco, “If You Love Me”. En realidad no hay ninguna que se quede atrás, excepto tal vez “Baby Come Back To Me” que, siendo tan corta, suena un poco descolgada.

Si lo tuyo es el blues, el rock n roll o el punk, desde ya que acá va a haber mucho para vos. Siendo un estilo poco explorado en la música nacional, sólo se le puede desear lo mejor a Limones Negros por abrir estos nuevos horizontes.

Los Antiguos – 2013 – Simple EP

Hugo “Pato” Larralde es un laburante de aquellos. Con 20 años recién cumplidos al frente de Sauron, el Pato se hizo un lugar dentro de la escena pesada nacional gracias a sus letras sentidas y al vozarrón con el que las canta.

Los Antiguos es una banda paralela que Pato ideó con Sergio Conforti, guitarrista ex Avernal. Completan la banda el también ex Avernal Mow en bajo, el guitarrista de Anomalía David Iapalucci, y Pablo “Huija” Andrés, cantante de Cruzdiablo, en batería.

Los Antiguos tiene puntos de contacto con Sauron, pero también tiene características que lo separan y hacen a Los Antiguos una entidad separada. Aunque sigue siendo Stoner, lo de Los Antiguos es mucho más pesado: el canto de Pato es mucho menos melódico y más gritado que en Sauron, y los riffs son menos Sabbath (con la excepción de “El Sureño”), y más rápidos y machacados. Podemos decir que si Sauron va y viene entre el Stoner más rockero y el más metalero y pesado, Los Antiguos se planta firme en este último.

Lo que no se negocia son las letras. Pato compensa sus limitaciones como cantante con su enorme talento como compositor lírico. El alcohol, las leyendas y los encuentros sobrenaturales, entre otros, son tópicos que Pato maneja con una soltura envidiable. Se nota que no las escribe sólo como excusa para cantar, sino que son pensadas y trabajadas hasta el hartazgo.

La segunda parte del disco es la más destacada: “Los Grises” (con una historia que te deja con ganas de una continuación), “Dios de los paganos” (con esos acoples que recuerdan a EyeHateGod) y “Hecho a mi medida” (con un tremendo solo de guitarra) son las mejores canciones de este EP de 20 minutos que deja con ganas de más, como todo buen disco.

Por suerte, la banda está trabajando en su disco debut, así que no hay que esperar mucho para poder escuchar nuevo material de Los Antiguos, una gran propuesta que vale la pena descubrir.

Dead Warrior – 2013 – Abismos

Pocos géneros dividen tanto las aguas como el deathcore. Todo género que tiene éxito y provoca la aparición de miles de bandas imitadoras de los conjuntos más exitosos es pasible de ser blanco de las críticas y los ataques de los fans más conservadores.

Dead Warrior es un quinteto porteño (aunque todavía eran un cuarteto al momento de la grabación) formado en el 2007 y practican eso: deathcore, con los breakdowns y las voces de cerdo (lo que llaman “pig squeals”) típicos del género combinadas con los death growls, todos a cargo de Gonzalo Roland, un tipo de vozarrón y gritos privilegiados. Hasta ahí, podríamos calificar su propuesta de genérica, pero hay un ingrediente adicional: el death melódico. El sonido de Gotemburgo, en la vena más At The Gates, se siente en los riffs del guitarrista Guido Guzmán, que combina con riffs casi thrasheros y las secciones de breakdowns que, por suerte, no terminan agobiando como en la mayoría de los discos del género, al mantenerlos en su cuota justa y necesaria. Cuando hablamos de deathcore hablamos de la versión más bruta del género, sin voces limpias, con doble bombo y todo el tiempo al palo, exceptuando el final de “Solsticio de las almas”, con un piano que marca atmósferas y se va desvaneciendo.

Canciones como “Cosecha de Sangre”, “Nox Aeterna” (con sus blastbeats brutales, a cargo de Charly Sánchez), “Augurio”, “A través de los ojos de Shodan” y “Escoria” (estas últimas dueñas de breakdowns brutales y complejos, alejados del típico sonido “chug chug chug” que tanto se le critica a las bandas de deathcore) son grandes canciones y se destacan en un disco corto, de apenas 32 minutos, pero de la duración necesaria. Gran trabajo de Nicolás Ghiglione en la producción, aunque se puede reprochar el poco espacio que se le dio al bajo de Luciano Guzmán.

Discos como este, el debut de Dead Warrior, demuestran que hay bandas argentinas que no sólo pueden destacarse en el estilo más clásico del heavy metal sino que también hay grandes exponentes en las vertientes más modernas del género, algo que planta la esperanza de que, algún día, Argentina pueda convertirse en un exportador de bandas al exterior.

Cobra Sarli – 2013 – Volumen I

En el comentario anterior, acerca del EP “Bestial Obscure Metal Kaos” de Black Vul Destruktor, mencionamos a una banda de black metal llamada Mariana Nannis. En este comentario, vamos a hablar de otra banda que decidieron usar un nombre en homenaje (!) a una celebridad (!!!) argentina.

Cobra Sarli es un cuarteto porteño, establecido en el año 2007 y formado actualmente por Lucas Kapovic en voces, Juan Sebastián Rottondi en guitarra, Nicolás Pérez Lugones en bajo y Adrián de Undurraga en batería. El debut discográfico se dio en el año 2009, con el EP “Get in the bomb”, que contaba con Pablo Sangineto en la batería.

Para “Volumen I”, el debut en formato LP aparecido en el 2013, se dieron dos cambios: Adrián de Undurraga tomó el puesto de Sangineto en la batería y, de seguro lo más notable, la banda abandonó el inglés de las primeras canciones para pasar a componer en castellano.

La banda practica un hard rock de alto voltaje, con canciones a los palos, letras bien explícitas (ayuda el uso del castellano para componerlas), solos incendiarios y estribillos explosivos. Bandas de la movida escandinava del garage rock de los 90s, como Backyard Babies, Turbonegro y The Hellacopters, y bandas más actuales como Hardcore Superstar, suenan como mayores influencias.

El disco arranca con “Clint Eastwood”, una intro de aires western que, obviamente, homenajea al famoso actor. A partir de ahí, hard rock, garage rock, punk, algo del glam más sucio, Cobra Sarli licúa todos estos estilos. Canciones como “Nena”, “Enfermo, “Los Días Calientes” y “Sin Mirar Atrás” invitan al pogo, y se destacan en un disco sin baches, que recién baja la adrenalina en la última canción, “Squirter”, donde en un aire casi de balada (para los estándares de la banda), se hace un pequeño homenaje a las “squirter” (según Internet, es un término utilizado en el mundo del porno para llamar a las “mujeres que eyaculan”).

Como dije, las letras son bien explícitas en muchas ocasiones y pueden llegar a tirar para atrás a aquellos que no estén acostumbrados a escuchar letras semejantes, o al menos que no estén acostumbrados a escuchar letras así en español. Pero si no te importa el grito de ‘¡hoy te acabo adentro!’ al final de “Combate” y estás dispuesto a sacrificar un poco de profundidad lírica en pos de tener unas muy buenas canciones bien al palo, te invito a escuchar este muy buen disco y, si se puede, ver a la banda en vivo, que de seguro es la ocasión donde mejor se pueden apreciar las canciones.