Carga Viva en Roxy Live 17-09-2017

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PH: Nicolás Torregiani

Antes de comenzar, quisiera disculparme con Rey Morfeo y 5 Decibeles, bandas teloneras a las que no pude ver. Hago todo lo posible para poder ver a todas las bandas en una fecha, pero justo en esta ocasión se dio un tema de tiempos que hizo que pudiera llegar unos minutos antes de la presentación de Carga Viva.

Luego de una introducción con “El Ciclo Sin Fin”, de El Rey León, sonando de fondo, el telón se abrió para dar paso al slap de bajo que arrancó “Opinólogos Virtuales”, canción que da título al primer LP de Carga Viva. Algunos problemas con la guitarra, que se volvería a repetir, y un par de acoples ensuciaron el comienzo, pero fue acá donde se pudo empezar a apreciar el sonido funkrockero de la banda, con momentos que recuerdan mucho al Red Hot Chili Peppers de la mejor época, y con “Dios y el Diablo” mostraron una faceta más pesada, similar a la de Rage Against The Machine.

A “Se Pudre Bajo El Sol”, un tema más rockero, le sucedió el primer cover de la noche, que vino de la mano de “Sátiro”, de Babasónicos. Versión inesperada, al menos personalmente, pero que no sonó fuera de lugar entre las otras canciones.

“Calles Salvajes “ tuvo a los primeros invitados de la noche, con Josi Lennard y Chris Espinosa de Tu Mamá No Entiende Nada. En “Anestesiados por el Ruido” la guitarra volvió a fallar, dejando al bajista Nicolás Poggioli y al baterista Federico Macías solos por un rato hasta que logró volver, momento marcado por las ovaciones de la gente.

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PH: Nicolás Torregiani

Luego de “Don’t Forget Me” de los Red Hot Chili Peppers (el cover menos interesante de la noche, extrañamente) y de “Laurel”, a las que siguieron con una jam entre el bajo y la batería, llegaron los siguientes invitados de la noche: el cantante Manuel Iglesias, de Rey Morfeo, y el trompetista Ilian Shalom se sumaron a la banda, y con el guitarrista Joaquín Brizuela y el cantante Lautaro Barceló intercambiando sus puestos, para hacer un cover de “Nunca Nos Fuimos” de Flema, con vientos y dualidad de voces que le dieron un toque propio.

Con “Maquillaje”, Carga Viva volvió a las canciones propias, y con “Irán (Más Allá A Buscarnos)” invitaron a Luciano Villacé, cantante y guitarrista de Bigger y productor de Opinólogos Virtuales. “El Disfraz (No Puedo Parar)” vio la vuelta de Ilian Shalom a los vientos.

El final de la presentación fue con “Wells, El Chamuyero”, de su primer EP No Puedo Parar, y un medley con una base de cumbia, en el que Carga Viva metió fragmentos de canciones tan disímiles como “Feel Good Inc.” de Gorillaz, “Una Vela” de Intoxicados y “Señor Cobranza” de Las Manos de Filippi.

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PH: Nicolás Torregiani

Es así que finalizó la presentación de Carga Viva en Roxy Live. Muy lejos de ser la clase de recital al que yo hubiera pensado ir en algún momento, pero uno que agradezco poder haber presenciado por me mostró a una banda con un sonido muy propio y con muchísimo futuro, probando cosas nuevas en un ambiente que pareciera haberse dado por vencido en buscar nuevos horizontes.

Le doy las gracias a Sofía Olivera, de rock.com.ar, por haberme invitado a cubrir esta fecha, y a Nicolás Torregiani, por las excelentes fotos que sacó durante el recital.

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Battle Cry – 2016 – “Cicatrices”

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Desde hace casi dos décadas, Battle Cry vienen dando batalla con su sonido a mitad de camino entre el heavy clásico y el power metal. Y aunque en papel algo así está en las antípodas de poder considerarse original, estos jujeños tienen un par de elementos como para destacarse en un estilo tan saturado de propuestas genéricas.

Cicatrices, tercer álbum de la banda, es una buena muestra tanto de los vicios como de las virtudes de este grupo. Con excepción del instrumental acústico “Entre La Vida Y La Muerte”, las canciones se manejan con una base de riffs pesados, mucho doble bombo y un teclado bastante presente, todo balanceado de tal manera que puede atraer tanto al fan de Judas Priest como al de Stratovarius. Hay mucho riff de manual pero con gancho y buen gusto, apoyado por las melodías de teclados que no se limitan a servir de colchón a las guitarras.

El cantante Leonardo Campos es uno de los puntos altos del álbum: con un estilo muy melódico y alejado de las típicas voces “rasposas” que parecen haberse hecho casi reglamentarias en los últimos años, cumple su papel de una manera agradable de escuchar, además de darle una fuerte convicción a las letras cercanas de manera explícita a cuestiones sociales, algo bastante complicado de encontrar en el estilo.

El álbum transcurre de manera fluida entre canción y canción. No hay temas que de verdad se destaquen por encima de otros, tampoco hay altibajos ni canciones de relleno. Un elemento muy interesante en la dinámica del grupo viene por el lado de la inclusión en ciertos momentos de instrumentos autóctonos, como la quena. Esto le agrega un toque de personalidad a canciones como “En Las Estrellas” y “Almita Civila”, aunque sería muy interesante que se los usara de manera más usual, como una parte integral de su propuesta.

Siendo una banda con muchos instrumentos, es una pena que una de mis mayores críticas al álbum venga por el lado del sonido, un tanto precario por momentos, y de la mezcla. Esta última tiene a los instrumentos sonando demasiado juntos, sin darles espacio como para moverse y desarrollarse. Esto es algo que se nota mucho si se escucha el álbum con auriculares, así que parece que “Cicatrices” está hecho más para escucharse con parlantes.

Con pros y contras, Cicatrices se inclina hacia una calificación positiva. Hay varios aspectos para mejorar, pero los integrantes de Battle Cry vienen mejorando como músicos y compositores desde sus primeras producciones, y demuestran talento como para sacar grandes obras en las circunstancias indicadas. A ponerle fichas a este grupo, con un norte definido y una propuesta con personalidad propia.

 

(Nota: Bueno, no creí que iba a tardar más de un mes en actualizar. Sin querer que de verdad fuera así, me terminé tomando julio como un mes de vacaciones del blog, en parte por cuestiones personales pero más que nada porque me sentía quemado y sin ganas de ponerme a escribir. Pero bueno, las ganas volvieron y no creo que vayan a tener que esperar otro mes para leer cosas nuevas por acá.)

Entrevista a Sebastián Crugley (Alldrig): “Adentrarse a lo desconocido es una buena experiencia”

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Aunque el black metal tiene una tradición nacional que se remonta hasta principios de los noventas, con los pioneros Sartan, o incluso hasta mediados de los ochentas, con grupos como Cerbero y su speed metal a lo Venom, a lo largo de los años se terminó convirtiendo en un estilo limitado, en su mayor parte, a experiencias aisladas.

Sin embargo, con los destacables debuts de nombres como Downfall of Nur, Ausländer, Genuflexión, y los buenos trabajos que viejos conocidos como Ancestrum, Gevurahel e Infernal Curse sacaron en los dos últimos años, estamos hablando de una de las mejores épocas del black metal argentino en mucho tiempo, tanto en cantidad como en calidad y diversidad de nuevas propuestas.

Como parte de esta nueva ola de bandas, hay que mencionar al proyecto unipersonal Alldrig, comandado por el multiinstrumentista Sebastián Crugley, quien se prestó a algunas preguntas para llegar a conocer más acerca de la mente detrás de una de las propuestas más personales de la música nacional, más allá de cualquier etiqueta.

– ¿Cómo se te ocurrió arrancar con este proyecto? ¿Tenías experiencia ya sea en bandas o grabando?

Formé parte de un gran puñado de bandas a lo largo de los años pero ninguna logró algún tipo de resultado final (más que grabar algún EP o single). Al parecer, era más importante dar con una pose, sacarse fotos o alcoholizarse en lugar de crear. Esto me llevó al punto de no interesarme más en la idea de formar una banda o hasta seguir haciendo música, hasta que di con la idea de formar algo propio de manera personal que terminó convirtiéndose en lo que ya conocemos.

– ¿Desde qué estilo musical venías antes de Alldrig?

Desde muy chico seguí de cerca a la escena del death metal, y cuando tomé en mis manos mi primer bajo, me interese de lleno en el death técnico (también me interesaban géneros como el jazz y el flamenco, pero no eran mi prioridad), por lo que luego de un buen tiempo destrozando mis muñecas, bandas como Spawn of Possession & Decrepit Birth se habían convertido en prácticas diarias. Pero al no encontrar músicos que quieran hacer lo mismo (o que querían pero no poseían la fuerza de voluntad para que la máquina funcionara), me fui desviando poco a poco de ese camino. De igual manera no creo volver a ese camino, al menos durante un buen tiempo, ya que lo que tengo hoy es lo que representa a mi persona. Pero, ¿quien sabe? El tiempo lo dirá.

– ¿Cómo definirías el estilo de Alldrig? Algunos tiran etiquetas como “blackgaze” y “black depresivo”.

Oh, ¡las etiquetas! Siempre están en el ojo de quien observa. Para ser sincero, nunca llamaría a mi música “black metal” o “depresiva-suicida”, y si alguna vez usé esos términos fue, con completo disgusto, para dar como referencia proyectos ya conocidos.  Las personas que se mueven en ese ambiente (al menos quienes tuve el placer de conocer) no usan la negatividad que creen representar para mejorar sus mentes, vidas y accionar. Solo se ven encantados por la superficie pero nunca se involucran realmente, por lo que no importa. Alldrig es y será lo que tú quieras que sea, lo que tú quieras que represente.

– Dentro de lo que mencionaste, ¿cuáles mencionarías como tus influencias?

Suelo estar más influenciado por el aislamiento prolongado en una habitación a oscuras que con cualquier otro artista, es más, cada vez suelo escuchar menos música y más silencio (aunque debe ser a que estoy envejeciendo no?) por lo que para crear material no pienso en ningún género o sonido, simplemente tomo emociones y experiencias de mi vida rutinaria. Pero puedo (y debo) nombrar al músico noruego “Blix” (Andreas Jacobsen), de quien di con la idea de formar un proyecto en solitario y que a la vez comparto muchas filosofías e ideales de vida y a M., amigo del cual aprendí lo poco que sé hoy en día e inspiró muchas piezas, y que falleció en junio de 2015.

– En junio editaste “Introspective Existentialism”, el segundo trabajo de Alldrig. ¿Sentís que hay un cambio con respecto al debut “Uncontrolled Dreams of Exploding Skies”?

A simple vista, “Instrospective Existentialism” es un trabajo más abstracto (justamente, para que cada quien le dé su propio significado) y está ideado como un concepto conjunto, no en pistas individuales como su predecesor. No sabría decirte dónde marcar la línea que los divide más allá de su sonido, ambos fueron creados por mero impulso más que ser planificados, como la gran mayoría de mi música.

– ¿Cuál es el concepto detrás de “Introspective Existentialism”?

El título hace referencia a la condición humana, las emociones, nuestro plano como individuos y sobretodo el significado de la vida. Tomar estos conceptos y darte mi visión sobre ellos es contraproducente al mensaje en sí, ya que la definiciones varían según el receptor: podés encontrar tu primer amor o tu primera sobredosis, tu cumpleaños al que nadie asistió o una charla con la persona más significante en tu vida. De ahí viene ese sonido plano y abstracto que no debe distraerte, sino situar el ambiente adecuado.

– Alldrig no es tu único proyecto, sino que además tenés otros discos editados tanto como Overdokkse como con tu propio nombre, disponibles en tu Bandcamp. ¿De qué tipo de material estamos hablando acá? ¿Cuál es la línea que los separa entre ellos?

“Overdokkse” es un proyecto espontáneo que nació en un mala noche de sábado y que nunca debería haber visto la luz con tan solo ese demo. Es lo más crudo en mi repertorio y que en un futuro tendrá un trabajo más acorde que lo represente. Por otra parte, los mini-lanzamientos bajo mi nombre (“Transient Life”, “Her Name Whispers Nostalgia” y “Narcotic Euphoria”) son materiales cortos que no dieron a mayores (por falta de inspiración o porque simplemente no les veo futuro) que en lugar de ser borrados, se sumaron a Internet (¿por qué no?).

– Tenés una naturaleza muy prolífica y variada al momento de grabar material, ¿hay algún estilo en el que te gustaría incursionar?

Desde hace meses que tengo ganas de formar parte del mundillo del darkwave o del dungeon synth, por lo que cuando termine lo que justamente esta semana comencé a armar tal vez les dé una chance. Siempre adentrarse en lo desconocido (y más en la música) es una buena experiencia.

– ¿Qué se viene en el futuro de Alldrig?

Es probable que para el primer cuarto del 2017 forme parte de un par de splits con bandas europeas, falta mucho, pero ya se está charlando. Sobre lo demás, no podría decirse, soy bastante espontáneo y no suelo proyectar a futuro. Con suerte habrá algunas sorpresas.

Mephistofeles – 2016 -Whore

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Aunque las escenas nacionales del stoner y, en menor medida, del sludge, tienen una importancia considerable en el continente, no ocurre lo mismo con el estilo que dio origen a ambos: el doom metal, más específicamente el más tradicional. Más allá de grupos como los santafesinos Corpvs Christi, no hay muchas bandas en Argentina que hayan seguido el camino de los riffs sabbathicos y los ritmos lentos. Tal vez esto sea porque el doom no tuvo una banda nacional que lograra saltar las barreras del nicho, como si tuvo el stoner con Natas, pero uno podría decir lo mismo del sludge y aun así éste tiene una escena más grande.

Pero que no haya una escena muy grande no significa que no haya banda de calidad, y es así que desde Paraná, Entre Ríos, tenemos a Mephistofeles. Esta banda comenzó en el año 2013 como un proyecto unipersonal de Gabriel Ravera, quien se encargó de todos los instrumentos en el debut “Master Doom Split” (del que no sé si es en verdad un split), con dos canciones que mostraban tendencias más tiradas al drone y a la experimentación.

Ravera dejó el proyecto en pausa durante un tiempo, hasta que decidió sumar al baterista
Iván Sacharczuk y al bajista Ismael Dimenza, con los que mutó la fórmula de la banda en lo que podemos escuchar a lo largo de las siete canciones y 34 minutos de “Whore”, su álbum debut: una combinación de doom con stoner de riffs valvulares, calidad de sonido relativamente lo-fi y una estética más setentosa que los setentas mismos.

Esta combinación no es para nada nueva, y a lo largo del álbum se nota a simple vista que la máxima inspiración del trío se halla en el condado inglés de Dorset, en el humo de marihuana que rodea a Electric Wizard. Las guitarras que concentran el peso del universo en sus riffs, la atmósfera psicotrópica, las voces que suenan a mitad de camino entre Jus Oborn y Kevin Starrs de Uncle Acid and the Deadbeats, todo recuerda de alguna manera u otra a los ingleses.

Esto nos lleva a plantearnos una pregunta: ¿en qué momento la inspiración se convierte en plagio? La línea es difusa, pero en el caso de Electric Wizard ellos mismos han sido definidos en algún momento u otro como una copia de Black Sabbath, y personalmente creo que la “copia” se puede pasar por alto mientras el grupo sepa dar buenos resultados, y Mephistofeles logran ese objetivo: desde el inicio con “Black Sunday” hasta el final con “Cursed To Death”, los paranaenses sumergen al oyente en su universo de drogas, ocultismo, prostitutas adictas y películas de terror de bajo presupuesto, logrando el disco que su misma máxima inspiración se olvidó de cómo componer hace tiempo.

Aunque se lleven “originalidad” a marzo, siempre es bueno tener cerca a un grupo como Mephistofeles. Personalmente me gustaría que lograran encontrar su propio sonido, pero por ahora no están mal como banda sonora de la vida de alguien que piense que los setentas jamás deberían haber terminado.

Entrevista con Pulpo Negro: “Amor a primera birra”

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[Nota: esta entrevista fue hace casi dos meses. En su momento quise publicarla lo más rápido posible, pero en el medio aparecieron muchas cosas y se terminó demorando la publicación.]

Riffs, cerveza y distorsión. Esta es la santísima trinidad que venera la gente de Pulpo Negro, el quinteto porteño que, a 8 años de su formación, llega a su debut de la mano de “El Arte de Matar”, una colección de ocho canciones de stoner pesado y directo al mentón. Hablamos con Pablo Krause, Damián Masulli y Max Jones, guitarristas y cantante de la banda respectivamente, acerca de este disco debut, y encontramos las diferentes formas que uno tiene para matar.

Red Ripper Blues: Comencemos por lo más reciente, que es la edición del álbum debut de Pulpo Negro, titulado “El Arte de Matar”. ¿Cómo viene la recepción del álbum? ¿Qué dicen la críticas?

Pablo Krause: Bueno, por el momento súper bien. Mejor de lo que esperábamos. El otro día tocamos en Club V, que estuvo súper piola, con una bocha de gente y todo el mundo súper copado a lo que fue después la recepción del disco. Los comentarios de colegas o de algunos medios también genial, no hemos tenido nada más que buenas palabras para con el disco. Y bueno, creo que también nosotros quedamos, en su momento, muy conformes con cómo había quedado, a pesar de que, como todo disco, es un parto hacerlo y es un proceso que terminás odiando en el camino. Pero estamos todos acá bastante conformes con cómo quedó.

RRB: ¿Hace cuánto que venían laburando en “El Arte de Matar”?

PK: Uff…

Damián Masulli: Un año.

PK: Sí, fue medio accidentado pero fue un año más o menos, porque lo fuimos grabando de a partes porque para lo que nos alcanzaba la plata y como podíamos. Y entonces, desde que el Tano (nota: se refiere a Pablo Iacovone, baterista del grupo) grabó las batas hasta que lo sacamos puede haber pasado un año y moneditas. Pero capaz que entre grabar las batas y grabar las violas estuvimos cuatro meses sin entrar al estudio porque no teníamos la plata para pagarlo. No sé, quisiera hacer un año de trabajo a lo Metallica [nota: lo dice entre risas], que se pasan un año dentro del estudio. ¡Nos encantaría! ¡Capaz que podríamos sacar discos más seguido! (risas)

RRB: Es un disco relativamente corto, de apenas 32 minutos. ¿Fue algo que se buscó esa duración o terminó siendo así?

PK: En realidad nosotros habíamos tenido un cambio de cantante, que fue la salida de Mauro [Campiño], que era el primer cantante de la banda, que había grabado también el primer demo, que fue papá y se tuvo que dedicar a otras cosas. Y entonces hace ya dos años fue esto, había entrado Max y queríamos sacar un material que represente a la banda, con Max cantando porque también le dio otra impronta, le dio otra personalidad, las letras las adaptó todas. Queríamos un registro de ello y preferimos hacerlo con los temas que consideramos que estaban bien, ya cerrados y listos para estar en un disco. Nos quedaron un par afuera pero que, como te digo, capaz que en ese momento eran demasiado nuevos o los habíamos hecho una vez o dos en vivo, o capaz que ni siquiera habían salido de la sala. Entonces dijimos “bueno, hagamos los que tenemos bien bien bien”, que ya estaban cerrados como idea y fueron los que quedaron en el disco.

RRB: ¿Qué significado hay detrás de un título como “El Arte de Matar”? ¿Tiene algo que ver con “el arte de la guerra”?

PK: Bueno, creo que lo puede explicar Max mejor que nadie.

MJ: Espero estar en condiciones de responder esa pregunta (risas). Lo que engloba el título de “El Arte de Matar” sería, por un lado, la temática de las letras, en general, del disco, que habla de las diferentes formas, algunas más sutiles que otras, de matar. Básicamente, en que nos matan día a día. Eso por un lado, por otro lado es un homenaje a Narciso Ibáñez Menta (nota: actor español que hizo gran parte de su carrera en Argentina y Uruguay, reconocido como una figura del género del terror), donde en la primera escena de “El Pulpo Negro” (nota: miniserie de suspenso protagonizada por Ibáñez Menta, emitida en 1985 por Canal 9), cuando está reunido en la mesa con esta gente haciendo un pacto les habla sobre el “arte de matar”, y tiene un poco que ver con todo eso. Todo tiene que ver con todo, digamos.

RRB: Justo les iba a preguntar acerca del nombre de la banda, si venía justamente de la miniserie “El Pulpo Negro”.

DM: No venía de ese lado, pero somos fanáticos igual de Narciso. Esa historia te la puede contar Krause me parece (risas)

PK: El nombre de la banda viene por otro lado, por una anécdota, un chiste que alguna vez hicimos y que había quedado tipo “uh boludo, ‘pulpo negro’, ¡qué buen nombre para una banda!”. Y de repente cuando nos juntamos la primera vez con Masu, justamente con la idea de “che, hagamos algo juntos”… nah, “nos juntamos”… estábamos tomando whisky y escuchando Pantera un día a la noche en casa y Masu dijo “che, ¿por qué no hacemos una banda y tocamos?”. “Bueno dale, tengo el nombre”, y le conté la anécdota, que es secreto, mito urbano creo a esta altura (risas), y entonces fue como “sí, y además es la serie de Narciso Ibáñez Menta”, y como que nos cerraba también por todos lados. Y tiene un poco la misma dualidad de la que hablaba Max en el título, me parece que también la tiene el nombre de la banda: no surgió como un homenaje a Narciso Ibáñez Menta, ¡pero nos re cabe que también sea un homenaje a Narciso Ibáñez Menta!

RRB: Ustedes editaron el disco de manera independiente, ¿esto fue algo que se buscó desde el principio o buscaron editarlo a través de una discográfica?

PK: En realidad, fue manija de querer sacar el disco. ¡Tampoco vino Universal a buscarnos y le dijimos que no! Si nos hubieran ofrecido 5 millones de dólares lo hacíamos con Universal, ¡no hay problema!

DM: Eso no pasa hoy en día acá, así que lo hicimos a pulmón y autogestionado como pudimos.

MJ: Era como que el disco tenía que salir cuanto antes, teníamos fechas muy límite como la presentación del mismo y otras más. Queríamos tenerlo cuanto antes en la mano, sin esperar demasiado, y creo que no había tiempo de sentarnos a buscar quién tenía ganas de escucharlo y darnos una oportunidad. La oportunidad nos la dimos nosotros.

PK: Claro, tal cual. Me parece que aparte tiene que ver con que la banda ya tiene un par de años largos de rodaje. Cambiamos de cantante en el medio y un par de cambios de formación, pero veníamos hace un par de años y como que también hasta la misma gente que siempre nos viene a ver nos decía “che, ¡tienen que grabar! ¡Tienen que tener un disco!”, y surgió más por esa urgencia, me parece, de decir “bueno, a ver, registremos todo esto que estamos haciendo como banda” que ponernos a pensar cómo lo íbamos a editar ni nada. Fue “fuerza y corazón”, como dice Montañas. Siempre para adelante: entramos al estudio, grabamos y después de grabar empezamos a averiguar “che, pero ¿y cómo se imprime? ¿Dónde hay que hacerlo?”, y listo, salió como salió y ya está. Si después alguien lo quiere reeditar en digipak con bonus tracks y todo, bárbaro no tenemos drama. Pero a nosotros nos importó tener el disco y mostrar lo que hacemos básicamente.

RRB: Quería ir un poco más atrás en el tiempo y preguntar cómo arrancó Pulpo Negro, pero medio que ustedes ya la respondieron.

PK: Bueno, con la charla, tomando whisky y escuchando Pantera (risas). Después hubo un par de cambios de formación o un demo, sí… ponele que habrá arrancado… no sé si era 2008 o 2009, por ahí. Al principio, así, dos o tres amigos, viola y batería, a…

DM: A tomar birra a una sala de ensayo.

PK: Claro, y de repente fue como “che, está bueno igual esto, ¿no? Como que le podríamos dar una forma”, y se empezó a sumar gente amiga: Vitel (nota: se refiere a Sebastián Persec), que es el bajista, que justo ahora no está, en realidad era un amigo de Damián, y amigo mía por añadidura del barrio.

DM: De escabiar en la sala de ensayo.

PK: Claro, venía siempre a la sala y era como “che, ustedes siguen sin un bajista”, “y, no sé, ¿por qué no tocás el bajo vos?”, “bueno, dale”, y empezó a tocar el bajo. A la semana se había equipado, ya tenía una caja, una heladera, de bajo y se había comprado no sé qué poronga porque es un manija bárbaro. Pero empezó medio así, hoy ya es bajista casi declarado, le cambiamos el rumbo. En su momento se sumó Mauro también, que era el chico que nos estaba grabando el primer demo. Nosotros tuvimos, al principio de todo, un cantante que creo que nos duró una sola fecha, y estábamos grabando con él y fue también “che, ¿y el cantante? ¿Qué van a hacer?”, “no sé, estamos buscando”, “bueno, yo, bueh, sé cantar”, y lo probamos y el pibe había hecho tres años de canto y cantaba bárbaro y de ahí arrancó más o menos esa primera formación, que duró tres o cuatro años seguramente. Y desde ese momento, sí, tocando un montón, en donde podíamos, con arreglos de mierda, con lugares de mierda, con sonido de mierda, qué sé yo, hasta que después se acomodaron las cosas un poquito y empezamos a crecer como banda. Siguió la entrada de Max, como te decía, y finalmente el disco que viene a coronar toda esta etapa tan romántica de, justamente, hacer lo que querés, con amigos y todo bien.

DM: Amor a primera birra. (risas)

RRB: Desde su primer demo hasta acá, ¿cuánto creés que creció el grupo?

PK: Uff, un montón. Seguramente desde que sacamos el disco hasta ahora también creció un montón porque, de por si, siempre para mí y, no sé, acá capaz los pibes te pueden dar más opiniones, pero en el caso de Damián y mío era el primer disco que grabábamos como tal, y yo cuando grabé el demo era la primera vez también que grababa, con lo cual… nada… eso, de empezar a pensar en cómo tenés que tocar a tiempo para grabar con la batería, mirarte con el de al lado. Crece un montón. El demo también lo habíamos sacado relativamente rápido, con lo cual también me parece que la banda después creció compositivamente, instrumentalmente, un montonazo. Y lo mismo pasó cuando entró Max en las voces, que les dio toda una vuelta de tuerca a las letras, a los temas, y pasó a ser prácticamente, te diría, otra banda. Sin renegar de todos los años que estuvimos con Mauro, que la verdad que fue increíble, pero Max, de alguna manera, después terminó de cerrar todo eso y para, para mí, es lo que hizo que el disco suene como suena, que nos dejó tan contentos.

DM: El quinto “tentacúlo”. (risas)

RRB: ¿Qué se viene en el futuro de Pulpo Negro?

PK: (Lo piensa) ¡Esperamos otro disco que…! (risas) Y bueno… la idea es…

MJ: Ya estamos laburando.

PK: Tardó tanto este que ya estamos componiendo un montón, con vistas a un segundo disco, que al igual que el primero no tenemos idea de cuándo va a salir, cómo lo vamos a sacar ni dónde lo vamos a grabar ni qué vamos a hacer. Pero por lo pronto tratando de seguir con el momentum musical y darle justamente a la composición, a tener temas nuevos y para llegar como llegamos también a este o mejor todavía. De tener más temas de los que queramos grabar, poder elegir lo que creamos que es lo mejor de la banda en ese momento. Y tocando, obviamente: el viernes tocamos en Plasma…

RRB: Pablo, además de ser guitarrista de la banda, también sos integrante del staff de la revista Jedbangers. ¿Qué opinión tenés acerca del estado de la escena metalera nacional en estos momentos.

PK: El otro día un poco lo hablamos, recién mencionaba el disco de Innerte, este año también sacaron disco Avernal, que está tremendo. Sacaron disco los chicos de El Triángulo, que está espectacular. Y me parece que es un momento, para mí, súper positivo de la escena: a nivel de bandas no sé en qué otro momento hubo tanta producción de bandas under, que esto también se facilita porque es más fácil grabar, capaz, en tu casa con una placa o lo que sea, están saliendo muchos discos de muchas bandas que creo que nutren a la escena de muy buena calidad. No sé, los chicos de Montañas también, los chicos de Sobre Tus Cenizas que decíamos recién. Bueno, Against ha grabado varios discos, tocaron en Roxy. Me parece que está nutrido, a nivel de público hay una escena incipiente pero que viene creciendo. Digo, hoy en día en Capital Federal todos los viernes hay movida en Club V. Es muy seguido en Uniclub, están los Lunes o Sabbath todos los lunes. Dr Tazo de Escobar, que ayer estuvimos ahí justo viendo a Persona y a Gripe, otras dos grandes bandas, con los pibes de Macaco Bong. Y también se extiende a buena parte del interior, en Córdoba están los pibes de Sur Oculto, que se suenan todo. Los chicos de Moreno también, que han venido acá a Capital un par de veces. O sea, me parece que tanto a nivel de calidad de los proyectos como de cantidad de ediciones que hay, de bandas que sacan discos y todo, y cantidad de ofertas y shows en vivo y todo, es un momento súper interesante, creo.

RRB: Llegamos al final de la entrevista, ¿te gustaría agregar algo más?

PK: No, no mucho más. ¡Aguante la birra y aguanten los riffs!

MJ: Y entren en pulponegro.bandcamp.com para escuchar el disco.