Hasta luego

Buenas, lectores de Red Ripper Blues.

Como se habrán dado cuenta, no publiqué  nada más desde el mes pasado, cuando dije que iba a intentar mantener actualizaciones más regulares. Parece que no pude mantener lo que dije, y la verdad es que no creo que lo vaya a lograr.

En el día de hoy, les comunico que Red Ripper Blues va a suspender sus actividades hasta nuevo aviso, aunque esto es más la oficialización de algo que ya es un hecho hace rato, más que nada porque ya no siento el mismo interés de antes en reseñar álbumes, y que actualmente mis esfuerzos están enfocados en lo que hago tanto en El Cuartel Del Metal como en El Lado B, el programa de radio online donde contribuyo con una columna sobre música.

Sin embargo, ahora se le suma otra cosa más, y es que ahora comencé el CBC de Abogacía, que me va a ocupar cuatro días de la semana, con otro quinto día ocupado por el curso de inglés de la UBA. Así que no me va a quedar suficiente tiempo, y quiero priorizar mis estudios.

Los años manejando este blog, que comenzó como parte de una iniciativa de la clase de Periodismo Digital, fueron extremadamente entretenidos, y me ayudaron un montón al momento de desarrollar mi manera de escribir.

Sepan que los aprecio, y que espero poder volver en algún momento en el futuro.

Sin nada más que agregar, nos leemos hasta la próxima.

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Reseñas [Febrero 2018]

Hace rato que no escribo para el blog, y ya creo que repetí esto bastantes veces (de la misma manera que ya repetí bastantes veces la observación de que lo repetí bastantes veces). La verdad es que ya no tengo el mismo tiempo y energía que antes para escribir reseñas de 800 palabras, porque antes que las termine ya me estoy enfocando en otra cosa y lo dejo de lado. Debe ser que las reseñas de recitales me terminan quemando, y me dejan sin ganas de volver a escribir de música por un tiempo, incluso siendo que me encanta escribirlas.

Sin embargo, no quiero dejar de lado el blog, porque lo considero este espacio personal donde tengo la posibilidad de expresarme sin problemas. Por lo que voy a tratar de ponerme una meta: en vez de escribir una reseña larga cada tanto, voy a intentar publicar un grupo de reseñas cortas por mes, casi seguro el 15 de cada mes, más que nada de discos editados durante el mes anterior. No estoy seguro de si voy a poder lograrlo, pero voy a intentarlo.

Machine Head – “Catharsis”

Fecha de edición: 26 de enero del 2018

Sello: Nuclear Blast

Robb Flynn, eterno cantante y guitarrista de Machine Head, no podría haber elegido mejor título para el noveno álbum de Machine Head. “Catharsis”, “el acto de purgar las emociones”, define perfectamente el nuevo álbum de la banda de California, porque eso es lo que se puede sentir a lo largo de este nuevo álbum: Flynn arranca diciendo “fuck the world” y esa es su actitud contra el gobierno, contra las instituciones, contra la derecha estadounidense, los neonazis, el racismo y la prensa. La elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, la polémica por el supuesto saludo nazi de Phil Anselmo (polémica donde Flynn estuvo en el ojo de la tormenta por acusar a Anselmo de mandarse frases racistas), todo parece haber inspirado al ex Vio-lence a destilar su furia a lo largo de estas 15 canciones.

Es una lástima que semejante furia no se haya traducido en buenas canciones, o al menos no las suficientes como para justificar un álbum de 74 canciones. No considero a “Catharsis” lo peor que haya hecho la banda desde “Supercharger” porque hayan adoptado un sonido que recuerda mucho a su etapa numetalera de fines de los noventas, sino porque es un disco poco inspirado donde podrías intercambiar casi todos los riffs y las canciones no cambiarían mucho. Los aplausos programados al inicio de “Kaleidoscope”, el riff a mitad de camino entre Korn y Symphony X mezclado con rugidos a lo Slipknot en “Grind You Down”, el pobre intento de hacer una versión metalera de Dropkick Murphys en “Bastards” y el soporífero final con “Eulogy” marcan los peores momentos del álbum. Otro problema está en los estribillos, que suenan exactamente iguales.

Hay algunos momentos para destacar: “Triple Beam” va a agradar al fan del nu metal que no entienda inglés (lo que le va a salvar de aguantarse las letras horribles), “Behind a Mask” es una sorpresiva balada acústica que no está nada mal, y “Heavy Lies The Crown” podría haber termina sin problemas en alguno de los últimos álbumes. Pero es demasiado poco para un álbum tan largo y con tantas canciones, donde casi todas me hacen ver cuánto falta para que terminen.

Canciones elegidas: “Triple Beam”, “Behind a Mask”, “Heavy Lies The Crown”

Nota: 4

Philip H. Anselmo & the Illegals – “Choosing Mental Illness as a Virtue”

Fecha de edición: 26 de enero del 2018

Sello: Season of Mist

No sé si fue idea de Robb Flynn editar su nuevo disco el mismo idea que lo nuevo de Phil Anselmo o viceversa, pero es una situación con la que hay que lidiar de todos modos.

Desde hace unos años Phil Anselmo viene siendo sumamente prolífico, habiendo editado con su proyecto de black metal Scour dos EPs bien recibidos, y habiendo relanzado a Superjoint Ritual, sin el “Ritual”, con “Caught Up in the Gears of Application”, que sin ser una maravilla tuvo bastantes cosas para destacar. De entre estos proyectos, Philip H. Anselmo & the Illegals vendría a ser su “banda solista”, y por lejos el eslabón más débil en esta cadena de proyectos: su álbum debut “Walk Through Exits Only” fue bastante mal recibido y con buena razón, siendo un rejunte de canciones que trataban de recordar a “The Great Southern Trendkill” de Pantera, pero sin el nivel compositivo o siquiera el de producción que había tenido ese álbum. Pero después de lo hecho con Superjoint y Scour, siempre estaba la posibilidad de que las cosas mejoraran.

Lamentablemente, “Choosing Mental Illness as a Virtue” no es ninguna mejora sobre lo hecho en “Walk Through Exits Only”. Es más, diría que empeora en varios aspectos comparado con aquel álbum de 2013: los riffs son más cuadrados, las canciones son más monótonas y la producción y mezcla todavía peores, creando una bola confusa de instrumentos donde la batería y las voces están muy bajas, aunque que las voces sean difíciles de escuchar tiene sentido, porque se nota que Anselmo está en un estado vocal pésimo. “Choosing Mental Illness as a Virtue” falla en los mismos puntos que “Catharsis”, al creer que la “furia” puede reemplazar completamente a una buena composición.

Nota: 3

Canción elegida: “Utopian” (es la que más cerca está de sonar como una canción normal)

Therion – “Beloved Antichrist”

Fecha de edición: 9 de febrero del 2018

Sello: Nuclear Blast

A ocho años de “Sitra Ahra” y con un álbum y un EP de versiones de canciones en francés de por medio, los reyes suecos del metal sinfónico vuelven a editar material nuevo. Pero parece que le dieron buen uso a esos años, porque la banda del guitarrista Christofer Johnsson se despachó con el que podría ser su álbum más ambicioso hasta la fecha, algo que es bastante decir siendo un grupo tan dado a los discos conceptuales, porque “Beloved Antichrist” es un álbum triple de poco más de tres horas. Con una historia basada en el libro “Breve Relato del Anticristo”, del filósofo y teólogo ruso Vladimir Solovyov, y con casi 30 personajes y una variedad de voces para interpretarlos, el décimoquinto álbum de Therion es una obra que va más allá de sus canciones, siendo que la banda recomienda escucharlo mientras se leen las letras.

Con todo esto sería una obviedad señalar que hablamos de una obra complicada y dirigida al paladar metalero más nerd, pero si no estás metido en la ópera, los musicales o la teología rusa del siglo XIX, entonces “Beloved Antichrist” te va a parecer una obra incompleta: las canciones, con algunas excepciones como “Forgive Me” (de casi 10 minutos) y “Burning The Palace” (de poco más de 8 minutos), son bastante cortas para los estándares del grupo, y muchas pecan de sonar demasiado parecidas entre ellas, un problema con el que la obra de Therion se viene encontrando bastante. El concepto en si es bastante interesante y Therion expresaron la idea de llevarlo al escenario como una obra actuada, lo cual podría hacer que viera la obra de manera más positiva. Pero con lo que tenemos por ahora, es complicado que “Beloved Antichrist” pueda sostenerse sólo con sus canciones.

Nota: 5.5

Canciones elegidas: “Jewels From Afar”, “Burning The Palace”

 

 

Retrospectiva: La carrera musical de Guillermo Vilas

 

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Guillermo Vilas es considerado el mejor tenista argentino de la historia, no por nada es el primero que se le viene a la mente a muchos al momento de hablar del deporte en el país, siendo además la persona que ayudó a popularizarlo entre el público más masivo. Tener récords como el del tenista profesional con más victorias en un año (130 en 1977) y el de mayor cantidad de títulos en el mismo periodo (16, también en 1977) avala su posición legendaria, más allá de que al día de hoy siga la polémica por no haberle otorgado el número 1 en el ranking ATP.

Si le sumamos que fue su habilidad en la cancha la que lo hizo el máximo ídolo del baterista Lars Ulrich, y la razón por la que Ulrich decidió viajar a EEUU para volverse tenista, entonces podemos decir que, indirectamente, Vilas también llevó a la formación de Metallica.

Pero bueno, este no es un blog de deportes así que nos vamos a centrar en el mundo de Vilas que no tiene tanto que ver con el tenis, y resulta que los intereses de Vilas iban más allá del mundo de las raquetas: ya en 1974 había publicado un libro de poemas titulado “125”, y en 1981 había publicado otro, titulado “Cosecha de cuatro”.

“Cosecha de cuatro” tiene la particularidad de tener un prólogo escrito por ningún otro que Luis Alberto Spinetta, y es que la relación entre Guillermo Vilas y Spinetta era extremadamente cercana, no por nada Vilas es el padrino de Dante Spinetta, y el tenista solía decir que era fan de Spinetta en las entrevistas.

Pero la relación entre Guillermo y Luis Alberto iba más allá de eso, ya que ha tenido una influencia en el mundo de la música. Fue a través de los contactos de Vilas con la CBS estadounidense que Spinetta pudo grabar “Only Love Can Sustain”, aquel disco grabado en 1978 y editado en 1980 que fue un malogrado intento para meterse en el mercado anglosajón. Y aunque al día de hoy se lo considere de los peores trabajos de Spinetta, el disco tiene la particularidad de que una de sus canciones, “Children of the bells”, fue compuesta por Spinetta junto a Vilas.

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El disco se editó en Argentina como “Sólo el amor puede sostener”.

Fue por esa época que, según una entrevista con Los Angeles Times, Vilas se había acercado a la música por iniciativa del fallecido tenista estadounidense Vitas Gerulaitis, otro tenista devenido en músico y quien lo hizo fan de Lou Reed y David Bowie. En 1978 se dio su primera participación en un estudio de grabación, cuando estuvo como invitado en el disco de la banda Trigger, un grupo estadounidense de hard rock que había sido descubierto por Gene Simmons, bajista y cantante de Kiss. Derek Remington, baterista de la banda, habló sobre la grabación del disco en un foro de fans del rock de los setentas, contando que Vilas se encontraba de paso por el estudio y que terminó aportando algunos aplausos en la canción “We’re Gonna’ Make It”, y que al día de hoy él, Remington, se siente molesto de que hayan escrito mal el nombre de Vilas en los créditos, donde figura como “Guillerno Vilas”.

En 1989, Guillermo Vilas se retiró del deporte, al que volvería brevemente en 1992. Ya con mucho tiempo libre entre sus manos, la idea de dedicarse a su otra pasión no sonaba descabellada. Es así que nació “Milnuevenoventa”, álbum llamado así por el año en que salió, pero que venía gestándose desde poco antes de su retiro del tenis. Y vaya que representa ese año en particular, porque hablar del disco lo revela como una cápsula del tiempo de la Argentina de los primeros años del menemismo.

Primero que nada, uno pensaría que Vilas se habría decantado por algo más cercano al rock, considerando las bandas y artistas con los que se lo relacionaba. Pero contra todas esas expectativas, “Milnuevenoventa” tiene a Vilas en un estilo cercano a la música electrónica, el techno y la música house, estilos muy de moda en Europa. Y es así que tenemos canciones bastante alejadas de las guitarras rockeras y más cercanas al “Ritmo de la noche”, a Technotronic y al eurodance.

El disco parece haber tenido varias tapas, todas con la misma foto y colores pero con pequeñas variaciones en la posición del título. (Gracias a http://fotosdechavi.blogspot.com.ar)

La labor de Vilas como cantante es casi, casi, casi decente en los mejores momentos. En varias partes ponen varias tomas de su voz al mismo tiempo para simular un poco más de fuerza. Pero estamos hablando de la etapa pre Autotune, así que dentro de todo tenías que cantar más o menos afinado, aunque sea recitando de manera medio extraña como termina haciendo Vilas varias veces.

Una de las canciones, titulada “Beso Eterno”, aparece dos veces: una en su versión original, y otra en un remix house. Por alguna razón, se decidió que el remix sea el tema número cuatro y la versión original sea el cinco, vaya uno a saber bajo qué lógica eso tiene sentido.

Otra canción destacable fue “Tú Eres Para Mí”, que abre el álbum y que puede que esté dedicada a la europea Michelle Tomasewski, novia de Vilas por esa época, quien parece ser que fue la que lo introdujo en el mundo de la música electrónica, y quien participa como cantante en algunas canciones, mostrando bastante poco dominio tanto del español como del inglés.

Y ya que hablamos del estilo del disco, bien puede que el responsable de cómo suena sea también el productor, porque el hombre detrás de la consola era Bernardo Bergeret, quien actualmente es el gerente de asuntos intenacionales del INCAA. Fue él quien produjo y editó el disco a través de su discográfica ABR. Bergeret también sería el productor detrás de The Sacados (los que hicieron la versión de “Ritmo de la noche” que tanto se relaciona con el programa de Marcelo Tinelli) y el rapero uruguayo Jazzy Mel, lo que puede explicar el estilo cercano a la música electrónica del álbum.

A su vez, Bergeret también era dueño de la Z95, radio predecesora de la Metro 95.1 y que estaba dedicada a este tipo de música, una de las primeras radios (si no, la primera) del país en promover la música electrónica. Y hablando de la Z95, Vilas llegó a presentar este disco en vivo en el Estadio Obras, en el marco de la “Buenos Aires Warehouse Party”, un festival de música electrónica armado por la radio.

Z95 editaba compilados con los éxitos del año, y fueron de los mayores promotores del disco. (Gracias a https://www.taringa.net/posts/offtopic/16624212/Recuerdos-Z95.html)

Con todo esto en mente, ¿cómo le fue al disco? Digamos que, en una entrevista, Guillermo Vilas admitió que iba a las disquerías y compraba todas las copias que podía, para hacerle creer a la discográfica que alguien lo estaba comprando. Así que podemos llegar a la conclusión de que no le fue tan bien como se esperaba.

“Milnuevenoventa” no sería la última incursión de Guillermo Vilas en el mundo de la música, porque en 1992 formaría una banda de rock llamada Dr. Silva junto a integrantes de la banda de rock Plus, con los que sacaría un álbum homónimo (que incluyó otra versión más de “Beso Eterno”) y terminaría tocando en “Ritmo de la noche”, poco antes de separarse. En una entrevista del 2012, Vilas dice que sigue valorando mucho su tiempo en Dr. Silva, pero que las cosas no salieron como quería porque “cuando uno es conocido en algo después es muy difícil salir de ello”, comparando su caso con el de Yannick Noah, el tenista francés que logró tener gran éxito en su país con su música.

El último trabajo discográfico de Vilas en el mundo de la música fue “Guillermo Vilas”, el álbum que editó en 1998 y que fue la muestra final de que el extenista es muy malo al momento de elegir títulos.

Fuentes:

http://www.lanacion.com.ar/1501477-el-sorprendente-libro-del-tenista-argentino-que-queria-ser-poeta

http://soloquinceminutos.blogspot.com.ar/2007/05/guillermo-vilas-techno-rock-y-bjorn.html

https://www.allmusic.com/album/trigger-mw0000851395

https://www.tapatalk.com/groups/starzfanzcentral/the-history-of-trigger-by-derek-remington-t2140-s290.html

https://www.catastrofico.com.ar/guillermo-vilas-1990/

http://todosobretenis.com/historias-afuera-de-los-courts-guillermo-vilas/

http://articles.latimes.com/1988-08-21/sports/sp-1110_1_guillermo-vilas

http://www.puntodebreak.com/2014/12/12/tenis-musica-historia-incompleta

http://old.clarin.com/diario/especiales/tenis/vilas_musico.htm

[La entrada del día de hoy nació como un texto para la columna de música que tengo en El Lado B, programa que al día de hoy se emite los miércoles de 22 a 23 por Radio ETER. Lo que al principio iba a ser sólo una simple columna sobre una bizarreada de álbum, terminó creciendo y mutando hasta terminar siendo lo que acaban de leer. Después de terminar de escribirla, sentí que sería un desperdicio restringirlo a sólo un texto de radio, así que lo adapté para publicarlo acá, siendo que hacía meses que no subía nada. A esta altura ya abandoné cualquier intento de actualizar de manera regular el blog, no sólo porque llegué a la conclusión de que se me va a hacer imposible, sino también porque siento que la calidad se ve afectada si veo como una obligación algo que es más un ejercicio de escritura. Así que prefiero verme atado a la inspiración antes que a la obligación.]

Carga Viva en Roxy Live 17-09-2017

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PH: Nicolás Torregiani

Antes de comenzar, quisiera disculparme con Rey Morfeo y 5 Decibeles, bandas teloneras a las que no pude ver. Hago todo lo posible para poder ver a todas las bandas en una fecha, pero justo en esta ocasión se dio un tema de tiempos que hizo que pudiera llegar unos minutos antes de la presentación de Carga Viva.

Luego de una introducción con “El Ciclo Sin Fin”, de El Rey León, sonando de fondo, el telón se abrió para dar paso al slap de bajo que arrancó “Opinólogos Virtuales”, canción que da título al primer LP de Carga Viva. Algunos problemas con la guitarra, que se volvería a repetir, y un par de acoples ensuciaron el comienzo, pero fue acá donde se pudo empezar a apreciar el sonido funkrockero de la banda, con momentos que recuerdan mucho al Red Hot Chili Peppers de la mejor época, y con “Dios y el Diablo” mostraron una faceta más pesada, similar a la de Rage Against The Machine.

A “Se Pudre Bajo El Sol”, un tema más rockero, le sucedió el primer cover de la noche, que vino de la mano de “Sátiro”, de Babasónicos. Versión inesperada, al menos personalmente, pero que no sonó fuera de lugar entre las otras canciones.

“Calles Salvajes “ tuvo a los primeros invitados de la noche, con Josi Lennard y Chris Espinosa de Tu Mamá No Entiende Nada. En “Anestesiados por el Ruido” la guitarra volvió a fallar, dejando al bajista Nicolás Poggioli y al baterista Federico Macías solos por un rato hasta que logró volver, momento marcado por las ovaciones de la gente.

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PH: Nicolás Torregiani

Luego de “Don’t Forget Me” de los Red Hot Chili Peppers (el cover menos interesante de la noche, extrañamente) y de “Laurel”, a las que siguieron con una jam entre el bajo y la batería, llegaron los siguientes invitados de la noche: el cantante Manuel Iglesias, de Rey Morfeo, y el trompetista Ilian Shalom se sumaron a la banda, y con el guitarrista Joaquín Brizuela y el cantante Lautaro Barceló intercambiando sus puestos, para hacer un cover de “Nunca Nos Fuimos” de Flema, con vientos y dualidad de voces que le dieron un toque propio.

Con “Maquillaje”, Carga Viva volvió a las canciones propias, y con “Irán (Más Allá A Buscarnos)” invitaron a Luciano Villacé, cantante y guitarrista de Bigger y productor de Opinólogos Virtuales. “El Disfraz (No Puedo Parar)” vio la vuelta de Ilian Shalom a los vientos.

El final de la presentación fue con “Wells, El Chamuyero”, de su primer EP No Puedo Parar, y un medley con una base de cumbia, en el que Carga Viva metió fragmentos de canciones tan disímiles como “Feel Good Inc.” de Gorillaz, “Una Vela” de Intoxicados y “Señor Cobranza” de Las Manos de Filippi.

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PH: Nicolás Torregiani

Es así que finalizó la presentación de Carga Viva en Roxy Live. Muy lejos de ser la clase de recital al que yo hubiera pensado ir en algún momento, pero uno que agradezco poder haber presenciado por me mostró a una banda con un sonido muy propio y con muchísimo futuro, probando cosas nuevas en un ambiente que pareciera haberse dado por vencido en buscar nuevos horizontes.

Le doy las gracias a Sofía Olivera, de rock.com.ar, por haberme invitado a cubrir esta fecha, y a Nicolás Torregiani, por las excelentes fotos que sacó durante el recital.

Quiet Riot – 2017 – “Road Rage” [Reseña]

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Para ser un grupo que desde sus orígenes se codeó con Van Halen, dio dos músicos a la banda de Ozzy Osbourne, y que encima tuvo el primer disco de heavy metal en llegar al primer puesto de ventas en Estados Unidos, los últimos 35 años no fueron muy amables con Quiet Riot. Constantes cambios de formación y de estilo, la frialdad de la crítica, el ninguneo del público y álbumes insulsos, todo conspiró de manera perfecta para que a esta banda estadounidense se la recuerde más por los 15 minutos de fama que le trajo un cover de Slade grabado a las apuradas que por otra cosa. Y aunque la muerte por sobredosis de cocaína del cantante Kevin DuBrow en 2007 parecía haber marcado el fin de la banda como tal, en 2010 el baterista Frankie Banali, el guitarrista Alex Grossi y el bajista Chuck Wright decidieron reformar el grupo sin ningún miembro original, aunque a esta altura es más sumarle una mancha al tigre que otra cosa.

Road Rage es ya el decimotercer álbum de la banda y segundo desde su reformación, pero es el primero compuesto por material completamente nuevo si consideramos que “Quiet Riot 10” era mitad canciones de estudio con el cantante nuevo Jizzy Pearl y otra mitad con grabaciones en vivo junto a DuBrow. Hablando de cantantes, en esta ocasión el puesto es ocupado por James Durbin, un joven de 28 años que se hizo conocido como participante de American Idol, y aunque semejante curriculum pueda despertar la desconfianza de más de uno, personalmente creo que Durbin es una adición más que correcta a la banda, con una voz aguda similar a la de Vince Neil de Motley Crue. No es la gran cosa, pero cumple.

Las canciones de Road Rage van por terrenos más rockeros que metaleros, los que mejor le sientan a la banda. Hay mucho riff cuadrado pero gancheroyletras llenas de clichés pero sin hartar, alejados de cualquier pretensión y abocados a pasar un buen momento. Y si sos fan del costado más rockero del glam, similar al primer disco de Ratt, entonces canciones como “Roll This Joint”, con unos teclados discretos que agregan bastante a la canción, y “Knock Em Down”, con una guitarra con toda la onda, seguro van a ser de tu agrado.

El resto de los tracks van por caminos más básicos y homogéneos, por lo que casi cualquier cosa que se pueda decir sobre “Can’t Get Enough” bien podría decirse sobre “Getaway”, “Freak Flag” y así con las demás. Y ese es el mayor problema, el de la poca diversidad de las canciones, casi nunca variando la velocidad o el estilo de los riffs. Y aunque no hay canciones a las que uno pueda señalar como relleno, sí hay ciertos momentos en los que se alargan de manera innecesaria, y casi 50 minutos de lo mismo llegan a cansar incluso al fanático más grande. Si este año Warrant pudieron darle diversidad a su propuesta con un par de números lentos y blueseros y sacar un buen disco este año, no veo por qué Quiet Riot no podrían haber intentado lo mismo, aunque sea para que la escucha no se haga tan pesada.

Pero dicho eso, Road Rage me parece un trabajo más que decente. Sus falencias son claras, pero sus virtudes también. No da para una escucha constante, pero bien puede ser la banda sonora de una fiesta, o de un rato para el que quieras olvidarte de que 1983 ya terminó hace rato. Y aunque no sé a cuánta gente le vaya a importar su existencia (yo mismo me enteré de casualidad que iba a salir), Road Rage me parece el álbum más redondo de Quiet Riot en tres décadas, así que puede que el intento de Banali, Grossi y Wright de seguir con la banda después a pesar de todo no es sólo un capricho, sino que puede tener algo de fundamento.

“Freak Flag”

“Wasted”