Killswitch Engage – 2004 – The End Of Heartache

A casi 11 años de la salida del tercer disco de Killswitch Engage, editado el 10 de mayo de 2004, se pueden llegar a subestimar el impacto que tuvo un disco tan importante, en lo que a metal moderno se refiere, al momento de su aparición. Esto no es algo exclusivo de “The End Of Heartache”, sino que es algo común entre aquellos discos que causan un impacto tan grande en la música como para que después salgan miles de clones de calidad bastante variable. Para tener otro ejemplo, remítanse al debut de Korn

Killswitch Engage se habían formado en 1999, pero sus miembros ya habían estado en varias bandas conocidas del under de Massachusetts, su estado natal: el baterista Adam Dutkiewicz y el guitarrista Joel Stroetzel venían de Aftershock, y el bajista Mike D’Antonio había estado en Overcast, una de las bandas pioneras del género a principios de los 90’s. Sin tener siquiera un cantante, el grupo comenzó a componer canciones, hasta que Jesse Leach, que venía de una banda de death metal melódico de Rhode Island llamada Corrin, se sumó a la banda justo cuando iban a entrar a grabar el demo, titulado “Killswitch Engage”, en 1999. Poco después, la banda teloneó a los suecos In Flames, lo que les permitió firmar con el sello Ferret Music, que se convertiría en uno de los sellos más importantes de la movida metalcore, y grabar su debut “Killswitch Engage” (2000).

Al año siguiente, el grupo firmó con Roadrunner Records, que estaba buscando “la gran cosa nueva” ante la evidente caída en popularidad del nu metal. Para “Alive or just Breathing” (2002), Dutkiewicz se encargó no sólo de la batería sino también de la guitarra (en el debut había tocado la guitarra en algunas canciones) y produjo el disco, mientras Leach escribía letras que demostraban pensamientos positivos, influenciado por sus ideas cristianas, y que se convertirían en una marca registrada del grupo.

Jesse Leach abandonó el grupo poco después de editado el disco, ya que quería pasar más tiempo con su familia y porque sentía que su voz se estaba dañando, justo cuando la banda debía embarcarse en la gira más importante de su carrera hasta ese momento. Para la gira, el grupo sumó al cantante Howard Jones, miembro de Blood Has Been Shed.

Al terminar la gira, el grupo entró a los Zing Studios para grabar su tercer disco. Este trabajo sería uno de gran cantidad de cambios dentro de la banda: sería el primero que la banda grabaría como quinteto; el primer con Dutkiewicz encargándose exclusivamente de las guitarras; el primero con el baterista de Blood Has Been Shed, Justin Foley, ocupando el puesto de Dutkiewicz; y el primero con el nuevo cantante. Claramente era todo un desafío, ya que muchos fans habían conocido al grupo en un formato bastante diferente.

A pesar de todas las expectativas en contra, “The End Of Heartache”, editado en 2004, se convertiría en el disco más exitoso de KSE, con los singles “Rose of Sharyn” y “The End Of Heartache”, que apareció en la segunda película de la saga de Resident Evil, sumando nuevos fans y llevando a que el disco fuera certificado Oro en 2007, con 500.000 copias vendidas hasta ese momento. Los gritos, combinados con su canto limpio, mucho más claro que el de Leach, y los riffs melódicos y thrasheros terminaron por influir a muchas de las bandas que se subieron al vagón del éxito de KSE, incluso a los mismos In Flames, que terminaron influenciándose por las mismas bandas que ellos habían influenciado.

Pero no sólo fue un éxito comercial, sino que también marcó el fin de la hegemonia del nu metal, que ya venía en picada desde el año anterior, como el género líder del metal mainstream: el éxito de KSE llevó a que los grandes sellos comenzaran a firmar con otras bandas de estilos similares, muchas de ellas de la misma zona que KSE, y le dio forma al metalcore como el estilo que dominaría el resto de la década. Y aunque ahora el metalcore se haya saturado de propuestas y que haya entrado en decadencia, nada le va a quitar a “The End Of Heartache” el ser uno de los discos que más influenció al heavy metal post-2000.

Anuncios

Church Of Misery – 2004 – The Second Coming

Church Of Misery es ya la segunda banda japonesa que cubrimos en este blog luego de Sigh, y esto nos muestra que Japón es un país que da para todo. Porque a pesar de que CoM y Sigh sean bandas de estilos casi opuestos, ambas son de esas cosas raras que sólo pueden salir de Japón, país donde las excentricidades y las bizarreadas son cosa de todos los días, pero que también tiene una historia y un lado oscuro que ayuda a entender el tipo de cosas que salen de su seno (por cierto, en el caso de CoM no creo que haya muchas bandas que tengan una hamburguesa inspirada en ellos).

Formados en 1995, la banda desde un principio se desarrolló alrededor de Tatsu Mikami. Bajista, compositor principal y letrista, Mikami es, además, el único miembro original de un grupo donde los cambios de miembros han sido una constante a lo largo de su historia: con cuatro cantantes, cinco guitarristas y dos bateristas, CoM nunca pudo mantener una formación estable, lo que, seguro, es la razón principal del tiempo prolongado que se toman entre disco y disco, e incluso tenemos el caso de un disco (“Vol 1”) que, se suponía, iba a ser su disco debut pero que fue cajoneado por un cambio de preferencias líricas y editado más de una década después, ya con dos discos encima.

“The Second Coming” es el segundo disco de la banda. Editado en 2004, era el sucesor de su debut “Master Of Brutality” de 2001. Entre ese disco y este, la banda cambió de cantante y guitarrista, y esto se notó mucho en cierto cambio de sonido cuando se lo compara con su antecesor. Ojo, eso no significa que CoM hayan cambiado rotundamente de estilo, pero lo que si se nota es un estilo más gutural, agresivo y casi podríamos decir malvado en las voces, sin dejar de lado las melodías y el gancho tan característicos.

¿Qué tenemos en “The Second Coming”? Hablamos de una banda que profesa un culto a Black Sabbath y a todo el rock pesado de los 70s y que no va a cambiar eso ni en 20 discos, así que no es muy difícil imaginárselo: rock pesado, lentitud, sonido valvular, corrosión, riffs grooveros, un bajo pesado y bien distorsionado, baterías que no paran nunca y un cantante que compensa la típica pronunciación del inglés propia de los japoneses con un canto súper agresivo pero, al mismo tiempo, extrañamente melódico.

Una de las características más importantes de la banda se encuentra en sus letras, o mejor dicho el tema que las une: Tatsu Mikami está enamorado de los asesinos seriales, y dedica cada canción del grupo a contar la historia de alguno de estos dementes, e incluso incluye grabaciones de declaraciones extraídas de juicios.

Son 6 canciones originales y un cover de “One Way… or Another” de Cactus (incluir un cover de una banda de rock setentoso es una tradición en los discos del grupo) que se extienden a lo largo de 40 minutos, y que nunca tropiezan ni se pinchan. Es, básicamente, un disco perfecto en todos los sentidos, con una producción súper sucia que calza perfecto con la atmósfera que la banda busca lograr. “I, Motherfucker (Ted Bundy)”, con su estribillo furioso y sus riffs super sabbathicos (¿qué riff de CoM no lo es?); “Soul Discharge (Mark Essex)”, con su comienzo explosivo y su tremendo solo; “Red Ripper Blues (Andrei Chikatilo)”, que alterna entre atmósferas calmadas y la distorsión de siempre (y sí, esta canción es la que dio nombre a este blog); “Filth Bitch Boogie (Aileen Wuornos)”, uno de los temas con más gancho del disco, y así podríamos hablar sobre cada canción, porque ninguna se queda atrás y, en mundo perfecto que no existe, serían ya clásicos del rock como las canciones de las leyendas en las que CoM se inspiran.

Antes de la explosión de lo que a alguien se le ocurrió llamar “retro rock”, Church Of Misery le mostraba al mundo su relectura/homenaje al rock de los 70s, con esa visión oscura y malvada como si de unos hippies salidos de la Familia Manson estuviéramos hablando.

Nota: La versión de este video incluye un bonus track titulado “For Mad Men Only”, que es un cover de la banda inglesa May Blitz.