Patria – 2017 – “Magna Adversia”

Antes que nada, quisiera disculparme (una vez más) por la falta de actividad en el blog. En primera se dio por un tema laboral, pero ahora puedo culpar/agradecer a mi colaboración más activa dentro de El Cuartel del Metal, primero aportando entrevistas y ahora con crónicas de recitales, así que al menos puedo decir que sigo desarrollando esta actividad que tanto me gusta.

Aclarado ese punto, pasemos a “Magna Adversia”, nuestro álbum del día de hoy.

Éste fue mi primer acercamiento a Patria, aunque este ya es el sexto LP del dúo conformado por el cantante Triumphsword y el guitarrista y bajista Mantus. Este último es nada menos que Marcelo Vasco, quien es conocido en el mundo metalero como el hombre encargado de las portadas de discos de bandas como Testament, Vintersorg, Slayer, Soulfly, Machine Head, Månegarm y una enorme cantidad más.

Siendo una banda brasileña, uno suele tener cierta idea de lo que se va a encontrar. Cuando uno habla sobre metal extremo brasileño, lo primero que se le viene a la mente es la variante más cruda y directa del estilo. No por nada hablamos de la tierra que parió grupos como Sarcófago, Mystifier, Goatpenis y Vulcano, entre otros grupos que desafían los límites a los que puede llegar este sonido. Y es por eso que lo de Patria logró sorprenderme tanto, en la manera en la que logran salirse de ese molde, porque incluso su imagen maquillada de corpsepaint y sus tópicos líricos, con la oscuridad y la muerte como fuentes principales, están dentro de que se suele esperar de una banda del estilo, en su música Patria es una banda que no teme ir a contramano de los estándares blackmetaleros.

El de estos oriundos de Rio Grande do Sul es un sonido sumamente melódico, aunque muy lejos de ser meloso. A mitad de camino entre los suecos Sacramentum , el Immortal de “At The Dawn Of Winter” y hasta algo de Satyricon, este dúo entrega una obra donde las atmósferas y los riffs memorables tienen el protagonismo. Es así que tenemos una introducción casi cinematográfica , riffs furiosos y guitarras acústicas en “Now I Bleed”, otra intro acústica en la fantástica “Communion”, o un cierre como “Magna Adversia”, el tema título que da fin al álbum con una mezcla de teclados, acústicas, arreglos orquestales y una atmósfera nocturna complementada con aullidos de lobos en la distancia.

No es que no haya cosas para el fanático de la violencia primigenia, porque también hay buenos momentos de blastbeats rompe cuellos (a cargo de Asgeir Mickelson, exmiembro de los noruegos Borknagar) y riffs fríos como un invierno nórdico en composiciones como “Infidels” y “The Oath”, además de que Triumphsword aporta sus buenos gritos desgarrados y violentos. Es sólo que acá están lejos de ser lo primordial, en una obra donde la creación de atmósferas y hasta cierta épica están por encima de todo.

Coproducido entre la banda y Øystein Brun (la mente detrás de Borknagar, lo que demuestra una relación bastante importante entre este grupo y Patria), “Magna Adversia” deja de lado la crudeza sonora típica y muestra un sonido limpio y un nivel equilibrado entre los instrumentos, lo que aporta una riqueza y claridad que no se suele ver. La única objeción que podría hacerle tendría que ver con la poca presencia del bajo, pero es sólo un detalle en un trabajo destacable donde las guitarras se oyen filosas y la batería golpea con todo el poder.

“Magna Adversia” es una obra que se siente enorme, donde las canciones no sólo son secuencias de sonidos sino que buscan crear verdaderos paisajes donde el invierno reina y la maldad acecha. La combinación de estilos puede repeler un poco a los más puristas, pero de seguro agradará a todo aquel que busque nuevas propuestas dentro del metal negro.

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El autoritarismo de Antifa y sus campañas contra la libertad de expresión

(Este texto está basado en el que fue publicado en el sitio Metal Blast el 13 de febrero de 2017)

Hubo un momento en el que, casi podríamos decir, me hice una promesa a mí mismo de no hablar sobre política en este blog. La política divide y crea prejuicios entre las personas, más que nada cuando todos los lados se ven como enemigos unos de otros. Digo esto porque el tema del día de hoy bien puede tomarse como algo de política, pero en lo personal creo que va más allá de eso.

Antifa, abreviación de Antifaschistische Aktion, es un conjunto de grupos comunistas y anarquistas aparecido en los ochentas, y que desde esa época vienen protestando contra cualquier cosa que no concuerde con su molde de ideas. Ya en 1991 protestaron contra el recital de Type O Negative en los Países Bajos, bajo el argumento de que la letra de “Jesus Hitler”, una canción escrita por el cantante y bajista Peter Steele para Carnivore, los antecesores de TON, glorificaba al Tercer Reich. Sin tener en cuenta que los orígenes étnicos de cada uno de los miembros de la banda, Antifa demuestran una falta total de análisis lírico al no darse cuenta de que la canción fusionaba las historias de Jesucristo y Hitler como una forma de equiparar a la religión con un sistema fascista.

También iniciaron protestas contra el recital de Graveland, banda polaca de black metal, en Canadá, al punto tal de que tuvieron que cancelarlo. Acá es un tema más complicado porque los liderados por Rob Darken comenzaron explícitamente dentro de la escena del black metal nacionalsocialista, aunque cuánto de eso se puede ver en sus letras queda a opinión de cada uno, y luego de alejaron gradualmente de esa visión, aunque sigan siendo una de las bandas de esa movida con mayor exposición. Pero soy la clase de persona que defiende la libertad de expresión, incluso de gente con la que no concuerdo en nada.

En 2016 un grupo de Facebook llamado “Antifa Against Black Metal” publicó un posteo con una lista de “bandas de black metal nazi”, bordeando en la parodia (aunque sin cruzar del todo) al mezclar grupos nazis con otros que no tienen nada que ver con esa movida.

Pero el hecho que nos trae hoy ocurrió hace unos pocos días. El 7 de febrero de este año, la banda sueca Marduk inició una serie de conciertos a través de Estados Unidos para promocionar su nuevo álbum “Frontschwein”, que también da nombre a la misma gira. Algo común y corriente para cualquier grupo con cierta exposición internacional, pero quién diría que la fascinación del grupo con la Segunda Guerra Mundial y los títulos en alemán crearía un “campaña anti-Marduk” entre la gente de Antifa.

Pueden ver las refutaciones en inglés a cada uno de los puntos expuestos por la gente de Antifa en ese artículo. Para la gente que no sepa inglés, acá un resumen rápido:

  • Argumentan que “Frontschwein”, más o menos traducible como “cerdo del frente” pero que creo que también puedo interpretar como “carne de cañón”, era el apodo del mariscal de campo alemán Walther Model, llamado así porque prefería dirigir desde el frente que desde la retaguardia. En realidad, este es un término común en el idioma alemán para referirse a los soldados que sirven en el frente, y cuyo uso se remonta a mucho antes que el Tercer Reich;
  • Antifa dice que la gran cantidad de referencias a la Segunda Guerra Mundial en las letras de Marduk demuestran su apoyo por el Tercer Reich, algo que no tiene mucho sentido porque hacer referencias a un periodo histórico no significa que uno esté de acuerdo con lo que ocurrió;
  • Según ellos, el nombre del disco en vivo “Warschau” es una referencia a un campo de concentración de la Segunda Guerra Mundial. En realidad, Warschau es simplemente el nombre en alemán de Varsovia, la ciudad polaca donde se grabó el disco en vivo;
  • En una entrevista con Metal Blast, el bajista Morgan Steinmeyer hablaba sobre el reciente arresto de Varg Vikernes bajo el cargo de “discurso de odio”, y dijo que “es extraño que sea ilegal que no te guste una religión”, y que encontraba extraño “que no se pudieran tener ciertas ideas”. Antifa tomaron esta defensa de la libertad de expresión de Vikernes, más allá de lo horribles que sean sus ideas, como una muestra de las ideas nazis detrás de Marduk.

La polémica también llegó hasta a una de las bandas soporte de Marduk: los deathmetaleros estadounidenses Incantation terminaron en el medio de la polémica, con la gente de Antifa argumentando que la banda también tiene ideas nazis debido a que por sus filas pasó el cantante y guitarrista Craig Pillard, actual cantante de la banda Disma, y también acusado de neonazi. Aunque hay una entrevista donde Pillard expresa ideas neonazis, en una respuesta a otra protesta que se dio por uno de los conciertos de Disma expresó que esa etapa de su vida quedó atrás. Además, hay que aclarar que Pillard dejó Incantation en 1994, y 23 años es bastante tiempo si ustedes me preguntan.

Pero eso es sólo la punta del iceberg, porque mis sentimientos hacia la gente detrás de estas protestas son los mismos que los que tengo hacia los que atacan sin el más mínimo fundamento.

Mi desprecio hacia Antifa va más allá de si protestan contra bandas que me gusten o sus ideas políticas. Me reconozco como una persona que va para la izquierda, pero no por eso voy a pasar por alto el hecho de que ellos son la clase de organización autoritaria que me causa repulsión.

Son violentos, y no puedo apoyar un movimiento que ve a la agresión física como una forma válida de demostrar sus ideas.

Son censuradores, y no puedo demostrar empatía por quien busca silenciar a los que no coinciden con él, incluso si hablamos de ideas totalmente contrarias a las mías.

Son adeptos a las falacias y a las mentiras, y eso me parece una buena señal de que tu posición no tiene sustento.

Representan la realidad que es la “teoría de la herradura”: cuanto más extrema sea una ideología política, más difícil es diferenciarla de otra que teóricamente está en el otro extremo del espectro político.

Ahora, ¿esto significa que apoyo a las ideas nazis o a las bandas que las exponen? No, es más que a esta altura me tienen sin cuidado las ideas.

Yo soy de escuchar neofolk y martial industrial, y a muchas de mis bandas favoritas les caen acusaciones de fascismo, ¿significa que yo soy uno?.

Soy de escuchar bandas de black metal con ideas comunistas y anarquistas (el llamado “RABM”), ¿significa que soy un comunista o un anarquista?

Muchas de mis bandas de metalcore favoritas profesan ideas cristianas, ¿significa que soy cristiano?

Escucho Cannibal Corpse, ¿significa que voy por ahí matando bebés con martillos?

La respuesta a todas esas preguntas es que la música, y cualquier forma de entretenimiento para este caso, que consumas no te hace la persona que sos, y que te guste la manera en la que se presenta no significa que estés de acuerdo con lo que la obra expresa. Podés escuchar una canción sin entender las letras y, aún así, poder disfrutar de la música que hay detrás.

Podés escuchar AC/DC y disfrutar el ritmo sin estar de acuerdo con las letras ultra masculinas y hasta machistas.

Podés leer “Lolita”, de Vladimir Nabokov, y apreciar la narración de la historia sin apoyar las inclinaciones pedófilas del narrador.

Podés ver “El Nacimiento de una Nación”, de D.W. Griffith, y apreciar su influencia en el cine actual y, al mismo tiempo, estar en desacuerdo con la forma en que se representa al Ku Klux Klan.

El arte es subjetivo y la forma en la que lo percibimos también, pero cuando gente como Antifa decide censurarlo porque sus dogmas dictan que cierta gente no debe expresarse, entonces terminan siendo iguales a los demonios contra los que juran luchar.

Mooncitadel – 2016 – “As Nightwing Embraced and the Shadows Caressed” [Demo]

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Mooncitadel parecen querer dar una primera impresión muy obvia con su trabajo editado en 2016, el largamente titulado “As Nightwing Embraced and the Shadows Caressed”.

Blanco y negro, maquillaje a tono, noche y espada medieval, el proyecto de los músicos finlandeses Stormheit (voces, guitarra, bajo y teclados) y Forthcaller of Black Gnosis and the Ancient Hyperborean Spirit (batería) claramente transita por la senda del black metal, como se puede ver en la tapa de su primer demo. En realidad lo de “primer demo” es un decir, ya que el grupo existió entre 2007 y 2014 bajo el nombre de Empire of Tharaphita y editó dos demos y un split durante ese periodo.

Volviendo a las primeras impresiones que da la tapa, si a esas le sumamos las numerosas conexiones con la escena del black metal nazi (aunque no se expresen en las canciones de este proyecto), como la participación de Stormheit en el grupo finlandés Goatmoon y que el disco haya sido editado por un sello referente de la movida como lo es Darker Than Black, uno se esperaría que lo que encerraran las cuatro canciones de este demo fuera una avalancha de black metal crudo y despiadado, aquel que deja de lado cualquier sutileza y que parece tributar tanto al infierno más abrasador como al invierno más frío en cada nota.

Luego de escuchar los 19 minutos y monedas de este demo, uno se da cuenta de que esas primeras impresiones tienen algo de verdad, pero que detrás de la superficie hay algo que te toma de imprevisto. Lo de Mooncitadel va por el costado más melódico del black metal, con ritmos cambiantes y guitarras que, en su mayor parte, se alejan de los riffs simples de dos notas tan típicos del género. Hasta se pueden sentir ciertas pinceladas folclóricas en algunos pasajes, como en “When Thousand Winters Bury My Heart”. Esto se complementa con algunos teclados que sirven de colchón y como una manera de generar atmósferas épicas, de paisajes infinitos cubiertos de nieve. La referencia más obvia podría ser Dissection, aunque con el costado blackmetalero más potenciado.

Sin embargo, hay un aspecto que tira abajo la efectividad que deberían tener las canciones. La forma de ser del black metal dicta que los discos deben sonar como grabados en un sótano, pero no creo que el sonido de baja fidelidad se complemente bien con la propuesta de Mooncitadel, o al menos no de la manera en que se utiliza en este caso. Los instrumentos suenan desbalanceados, con la batería y las voces turnándose para estar demasiado al frente, y con el resto de los instrumentos muy atrás y sonando un poco más altos del lado izquierdo del espectro sonoro. Esta es una banda que debería sonar clara y enorme para demostrar sus atmósferas y sus melodías épicas, pero termina sonando simplemente mal grabada. Un claro caso donde el sonido “ultra crudo” no agrega absolutamente nada a la propuesta.

Por suerte, hablamos del “primer” demo de la banda, y como tal no se supone que sea perfecto. Con apenas cuatro canciones, Mooncitadel demuestran un par de ideas más que originales, y que de desarrollarse mejor darían lugar a una propuesta más que interesante para todo aquel fanático tanto del black metal como de las buenas melodías. Eso es, siempre y cuando los límites del “verdadero black metal” no los limiten a cometer los mismos errores que el resto.

Defuntos – 2016 – A Eterna Dança da Morte

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Antes que nada, quería desearles a todos un muy feliz año súper atrasado. Sé que no publico tanto como antes, pero sepan que es por cuestiones personales y ese tipo de cosas que me dejan con poco tiempo para la escritura de reseñas, algo que espero solucionar en el corto plazo.

Dicho eso, pasemos al disco de hoy, uno que salió hace ya unos cuantos meses y del que tenía ganas de hablar desde poco después de su salida, pero que por mi falta de organización quedó más y más atrás en el tiempo. Pero justo ahora a principios de enero, cuando todavía no hay bandas importantes editando discos, es un buen momento para repasar lo que dejé en el tintero.

Hace tiempo que sé de la existencia de Defuntos. Me los crucé hace años durante una de mis tantas incursiones a través de Metal-Archives y yo, joven metalero impresionable, me quedé casi diría fascinado por este grupo, por una variedad de razones: la primera es que fuera un dúo de bajo y batería sin guitarra; la segunda, sus letras completamente en portugués; la tercera fue la estética del grupo, alejada de la temática de suicidio más propia del black depresivo y más cercana a la obsesión con los funerales y las fotos sepias de ritos funerarios de principio del siglo XX; y cuarta, que casi no hubiera información acerca de la banda o de sus miembros, el bajista Conde J. y el cantante y baterista Conde F.

Creo que todo eso alrededor del grupo era un poco más interesante que su música en sí, o al menos lo que lograba entender: la calidad abismal de sus canciones, como si la banda tocara en un mausoleo y se grabara con un micrófono de aire, puede sonar interesante en papel, pero no es algo que te logre atrapar en una buena cantidad de oídas. Pero incluso así, siempre tuve a Defuntos como un grupo destacable, aunque fuera por simple curiosidad alrededor del grupo, con trabajos interesantes como “A Negra Vastidão das Nossas Almas” y “Invocação aos Mortos”.

Hacía tiempo que no tenía noticias de la banda, con su último disco habiendo sido editado en 2012, y no hubiera sido descabellado pensar que se habían separado y que nadie se hubiera dado cuenta en el vacío de información que tiene el grupo a su alrededor, así que fue bastante impresionante cuando me encontré con este nuevo álbum. Al ver que todo en “A Eterna Dança da Morte”, como su tapa y su título, era de esperar de parte de Defuntos, lo agregué a mi lista de pendientes, y eventualmente tuve tiempo para prestarle atención.

Salté el primer track, que es una intro, y el segundo, al ver que arrancaba con unos segundos de silencio. Cuando arrancó “A Reza da Tristeza”, no lo pude creer, porque “A Eterna Dança da Morte” debe ser el trabajo con mejor sonido de la carrera de Defuntos: aunque no es súper limpio, todo suena cristalino comparado con sus otros álbumes. La batería no suena como un rejunte de cajas y tachos, sino que ahora suena orgánica, con un toque de reverb que va perfecto con sus ritmos lentos; y el bajo logra suplir la falta de guitarra llenando cada espacio con un sonido espectacular, con una suciedad que me recuerda a algunas bandas de sludge metal.

La música no tiene un gran cambio con respecto a discos anteriores: los ritmos lentos y lúgubres, las voces salidas de la cripta, la estética funeraria, todo está en el lugar correcto para satisfacer las necesidades mórbidas de los adeptos a esta banda. Se pueden notar algunas diferencias en que ahora las canciones sean más cortas, de 6 a 7 minutos, en comparación con las de discos anteriores, que solían pasar los 10 minutos. Además, hay un hilo conductor un poco más definido, algo que de nuevo se puede agradecer a la claridad del sonido.

Aunque ya no tenga esa oscuridad opaca, desoladora y críptica, ni el encanto ultra lo-fi que podía sentirse en sus trabajos anteriores, el nuevo opus de los lusitanos logra convertirse en el trabajo más interesante de su discografía, con una consistencia destacable. No es un trabajo donde se destaquen canciones ni tampoco es el “Black Album” de Defuntos, sino que es uno para disfrutar, o sufrir, de principio a fin.

Entrevista a Sebastián Crugley (Alldrig): “Adentrarse a lo desconocido es una buena experiencia”

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Aunque el black metal tiene una tradición nacional que se remonta hasta principios de los noventas, con los pioneros Sartan, o incluso hasta mediados de los ochentas, con grupos como Cerbero y su speed metal a lo Venom, a lo largo de los años se terminó convirtiendo en un estilo limitado, en su mayor parte, a experiencias aisladas.

Sin embargo, con los destacables debuts de nombres como Downfall of Nur, Ausländer, Genuflexión, y los buenos trabajos que viejos conocidos como Ancestrum, Gevurahel e Infernal Curse sacaron en los dos últimos años, estamos hablando de una de las mejores épocas del black metal argentino en mucho tiempo, tanto en cantidad como en calidad y diversidad de nuevas propuestas.

Como parte de esta nueva ola de bandas, hay que mencionar al proyecto unipersonal Alldrig, comandado por el multiinstrumentista Sebastián Crugley, quien se prestó a algunas preguntas para llegar a conocer más acerca de la mente detrás de una de las propuestas más personales de la música nacional, más allá de cualquier etiqueta.

– ¿Cómo se te ocurrió arrancar con este proyecto? ¿Tenías experiencia ya sea en bandas o grabando?

Formé parte de un gran puñado de bandas a lo largo de los años pero ninguna logró algún tipo de resultado final (más que grabar algún EP o single). Al parecer, era más importante dar con una pose, sacarse fotos o alcoholizarse en lugar de crear. Esto me llevó al punto de no interesarme más en la idea de formar una banda o hasta seguir haciendo música, hasta que di con la idea de formar algo propio de manera personal que terminó convirtiéndose en lo que ya conocemos.

– ¿Desde qué estilo musical venías antes de Alldrig?

Desde muy chico seguí de cerca a la escena del death metal, y cuando tomé en mis manos mi primer bajo, me interese de lleno en el death técnico (también me interesaban géneros como el jazz y el flamenco, pero no eran mi prioridad), por lo que luego de un buen tiempo destrozando mis muñecas, bandas como Spawn of Possession & Decrepit Birth se habían convertido en prácticas diarias. Pero al no encontrar músicos que quieran hacer lo mismo (o que querían pero no poseían la fuerza de voluntad para que la máquina funcionara), me fui desviando poco a poco de ese camino. De igual manera no creo volver a ese camino, al menos durante un buen tiempo, ya que lo que tengo hoy es lo que representa a mi persona. Pero, ¿quien sabe? El tiempo lo dirá.

– ¿Cómo definirías el estilo de Alldrig? Algunos tiran etiquetas como “blackgaze” y “black depresivo”.

Oh, ¡las etiquetas! Siempre están en el ojo de quien observa. Para ser sincero, nunca llamaría a mi música “black metal” o “depresiva-suicida”, y si alguna vez usé esos términos fue, con completo disgusto, para dar como referencia proyectos ya conocidos.  Las personas que se mueven en ese ambiente (al menos quienes tuve el placer de conocer) no usan la negatividad que creen representar para mejorar sus mentes, vidas y accionar. Solo se ven encantados por la superficie pero nunca se involucran realmente, por lo que no importa. Alldrig es y será lo que tú quieras que sea, lo que tú quieras que represente.

– Dentro de lo que mencionaste, ¿cuáles mencionarías como tus influencias?

Suelo estar más influenciado por el aislamiento prolongado en una habitación a oscuras que con cualquier otro artista, es más, cada vez suelo escuchar menos música y más silencio (aunque debe ser a que estoy envejeciendo no?) por lo que para crear material no pienso en ningún género o sonido, simplemente tomo emociones y experiencias de mi vida rutinaria. Pero puedo (y debo) nombrar al músico noruego “Blix” (Andreas Jacobsen), de quien di con la idea de formar un proyecto en solitario y que a la vez comparto muchas filosofías e ideales de vida y a M., amigo del cual aprendí lo poco que sé hoy en día e inspiró muchas piezas, y que falleció en junio de 2015.

– En junio editaste “Introspective Existentialism”, el segundo trabajo de Alldrig. ¿Sentís que hay un cambio con respecto al debut “Uncontrolled Dreams of Exploding Skies”?

A simple vista, “Instrospective Existentialism” es un trabajo más abstracto (justamente, para que cada quien le dé su propio significado) y está ideado como un concepto conjunto, no en pistas individuales como su predecesor. No sabría decirte dónde marcar la línea que los divide más allá de su sonido, ambos fueron creados por mero impulso más que ser planificados, como la gran mayoría de mi música.

– ¿Cuál es el concepto detrás de “Introspective Existentialism”?

El título hace referencia a la condición humana, las emociones, nuestro plano como individuos y sobretodo el significado de la vida. Tomar estos conceptos y darte mi visión sobre ellos es contraproducente al mensaje en sí, ya que la definiciones varían según el receptor: podés encontrar tu primer amor o tu primera sobredosis, tu cumpleaños al que nadie asistió o una charla con la persona más significante en tu vida. De ahí viene ese sonido plano y abstracto que no debe distraerte, sino situar el ambiente adecuado.

– Alldrig no es tu único proyecto, sino que además tenés otros discos editados tanto como Overdokkse como con tu propio nombre, disponibles en tu Bandcamp. ¿De qué tipo de material estamos hablando acá? ¿Cuál es la línea que los separa entre ellos?

“Overdokkse” es un proyecto espontáneo que nació en un mala noche de sábado y que nunca debería haber visto la luz con tan solo ese demo. Es lo más crudo en mi repertorio y que en un futuro tendrá un trabajo más acorde que lo represente. Por otra parte, los mini-lanzamientos bajo mi nombre (“Transient Life”, “Her Name Whispers Nostalgia” y “Narcotic Euphoria”) son materiales cortos que no dieron a mayores (por falta de inspiración o porque simplemente no les veo futuro) que en lugar de ser borrados, se sumaron a Internet (¿por qué no?).

– Tenés una naturaleza muy prolífica y variada al momento de grabar material, ¿hay algún estilo en el que te gustaría incursionar?

Desde hace meses que tengo ganas de formar parte del mundillo del darkwave o del dungeon synth, por lo que cuando termine lo que justamente esta semana comencé a armar tal vez les dé una chance. Siempre adentrarse en lo desconocido (y más en la música) es una buena experiencia.

– ¿Qué se viene en el futuro de Alldrig?

Es probable que para el primer cuarto del 2017 forme parte de un par de splits con bandas europeas, falta mucho, pero ya se está charlando. Sobre lo demás, no podría decirse, soy bastante espontáneo y no suelo proyectar a futuro. Con suerte habrá algunas sorpresas.