Sororicide – 1991 – The Entity


Islandia es una país isleño ubicado en el extremo noroeste del continente europeo, que se caracteriza por sus políticas socialmente liberales y sus bajos impuestos, que lo colocan como el tercer país más desarrollado del mundo.

Los habitantes de esta isla pertenecen, culturalmente, a Escandinavia, junto a Noruega, Suecia, Dinamarca y, ya sea que lo incluyan o no, Finlandia. Por si alguno no lo recuerda, la región escandinava como una de las mayores productoras de bandas de heavy metal, pero la producción de bandas de ese estilo por parte de Islandia es mínima comparada con la de sus hermanos culturales. Hasta es posible encontrar un pequeño cómic donde se bromea con que la producción musical más conocida de Islandia es Björk.

Acá se los dejo.

Vale aclarar que Islandia tiene apenas 330.000 habitantes y que los otros países escandinavos tienen bandas no-metaleras conocidas mundialmente (como los noruegos A-ha, los suecos ABBA y los finlandeses The Rasmus), pero incluso así la producción metalera islandesa es bastante escasa. Dicho esto, este pequeño país, prácticamente aislado, dio lugar a una de las historias más particulares de los años del death metal clásico, allá por fines de los 80’s y principios de los 90’s. Esta es la historia de Sororicide.

Sororicide se formaron a principios de 1990 en la ciudad de Reykjavik, capital de Islandia. Los fundadores fueron el bajista y cantante Gísli Sigmundsson y el guitarrista Guðjón “Gaui” Óttarsson, a los que se sumaron el cantante Bogi Reynisson, el guitarrista Fróði Finnsson y el baterista Karl Guðmundsson. La banda tomó su nombre del término que designa al acto de matar a una hermana. La banda comenzó a dar recitales, al principio con un estilo más cercano al thrash metal y al heavy metal clásico, pero que evolucionó en un estilo mucho más pesado. En 1991, bajo el nombre de Infusoria, el grupo ganó un concurso de bandas islandesas, que llamó lo suficientemente la atención como para que la banda, ya de vuelta bajo el nombre de Sororicide, entrara al estudio para grabar “The Entity”, su disco debut.

“The Entity” bien puede considerarse una pequeña joya perdida del death metal de la vieja escuela, el que combinaba el tupá-tupá con rebajes doom y que daba prioridad a la atmósfera antes que a mostrar qué tan rápido pueden tocar los músicos y qué tan bajo pueden afinar. Con canciones como “Human Recycling”, “Withered Earth”, “Sororicide” y “Frightmares” y una producción bastante cruda pero sin terminar siendo inescuchable, la banda mostraba un enorme potencial. El hecho de cantar en inglés seguro les hubiera abierto las puertas al mercado internacional, en los tiempos cuando el death metal estaba su mayor apogeo de exposición en el mainstream, y el inusual origen de la banda bien podría haber agregado un halo de curiosidad, como ocurrió en su momento con Sepultura.

Pero entonces, algo ocurrió.

Sororicide se separó en 1994, y el joven guitarrista Fróði Finnsson murió de cáncer en 1995. “The Entity” vendió bastante bien, pero muchas copias terminaron en la mesa de saldos de las disquerías islandesas. Unos años después, Platonic Records, la discográfica que los había editado, retiró las copias que quedaban y las destruyó, pero los miembros de Sororicide lograron salvar unas pocas.

En 2000, la banda se reunió para tocar su último recital en el festival de música de Reykjavik. En ese recital, vendieron las pocas copias de “The Entity” que todavía quedaban por casi nada. En eBay se pueden encontrar a precios ridículos por ser tan escasas, lo que las convierte en piezas muy apreciadas por los fanáticos de la arqueología metalera.

En 2009 Sororicide se volvieron a juntar, dieron algunos recitales, editaron un EP de demos titulado “Deathless” y se separaron nuevamente en 2011. Nada indica que la banda vaya a reunirse en un futuro, aunque no parece que los músicos de la banda estén en algún proyecto nuevo últimamente, así que siempre está la posibilidad. Más allá de todo, Sororicide siempre tendrán un lugar en la historia del metal islandés, y su propia historia siempre es interesante de relatar.

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