In Flames – 2014 – Siren Charms

Dicen que lo más difícil no es llegar a la cima, sino mantenerse.

In Flames llegaron a esa cima como uno de los tres grandes, junto a Dark Tranquillity y At The Gates, de la escena del death metal melódico sueco, con discos clásicos como “The Jester Race” y “Whoracle” dándole forma a ese híbrido de voces podridas con riffs de pura cepa maidenesca, sentando las bases sobre la que escenas como la del metalcore melódico se formarían una década después.

A principios de la década pasada los oriundos de Gotemburgo decidieron reencaminar su carrera en pos de mantenerse en esa cima. En la época cuando bandas como Linkin Park y Korn vendían millones, In Flames redirigieron sus pasos hacia el público estadounidense, y fue así que editaron “Reroute To Remain” en 2002, un disco que ya desde el titulo (“Reencaminarse Para Permanecer”) anunciaba que el death metal melódico había quedado atrás. Con estructuras simplificadas, riffs más simples, mayor uso de voces melódicas y letras acordes a los tópicos predominantes de la época, el grupo logró entrar al mercado estadounidense (llegaron al puesto 13 del ranking Billboard de álbumes independientes) con un disco sólido y hitero, pero que tenía la contra de comprometer la identidad que el grupo había forjado desde principios de los 90s.

“RTR” fue el punto más alto del nuevo sonido de In Flames, y los discos siguientes (desde “Soundtrack To Your Escape” hasta “Sounds Of A Playground Fading”) palidecieron ante ese álbum. A pesar de ello, siempre hubo una esperanza de que la musa inspiradora apareciera de nuevo en la composición del grupo en el estilo que más cómodos se sintieran, esperanza que se renovó cuando el grupo anunció la salida de su nuevo álbum “Siren Charms”.

Lamentablemente, In Flames vuelve a decepcionar.

En bodrios como “Everything’s Gone” (con ciertos riffs a lo Korn que ya suenan insulsos en pleno 2014), “Through Oblivion” (donde el redoblante suena como hecho de lata), ese intento fallido de pseudo balada que es “With Eyes Wide Open” y “Siren Charms” (con unos cortes muy incómodos en medio de la canción) Anders Fridén suena cansado y sin ganas, y las guitarras de Niclas Engelin y Björn Gelotte no ayudan a levantar la canción, además de sonar muy atrás en la mezcla. La metalcorosa “When The World Explodes”, una de las peores del disco, parece hecha de retazos de diferentes canciones pegados uno atrás de otro sin el más mínimo cuidado por tratar que suene de manera coherente, echando más leña al enorme fuego de vergüenza ajena que termina resultando el disco.

Por lejos, este es el peor disco de In Flames. Aunque “Paralyzed”, de lindo coro y buen solo de guitarra, levanta un poco y termina conformándose como una buena canción, estamos hablando de una canción de las 12 que integran el álbum, donde los versos y estribillos podrían intercambiarse unos con otros y el resultado sería el mismo. Hay cosas acá (como los feos arreglos electrónicos de varias canciones y la repetición de estructuras) que se podrían perdonar en el primer demo de un grupo que recién comienza, pero estamos hablando de una banda ya consolidada con 11 discos y casi 25 años de trayectoria en sus espaldas. Ya es tiempo de que el grupo se replantee de nuevo su carrera, ya no para permanecer sino directamente para reflotar y que no se les hunda el barco.

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