Kadavar – 2015 – Berlin

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No sé hasta qué punto Alemania sea conocida por su producción de stoner. Hay mucho de casi todas las otras variedades rockeras y metaleras, pero, sacando a grupos como Colour Haze y Samsara Blues Experiment, el stoner no ha encontrado un reducto tan grande en el país germano. Pero si Suecia llegó a tener una escena respetable de stoner siendo un país totalmente en las antípodas del “ideal desértico” pregonado por el género, cualquier país puede.

Y es así que, directamente desde a ciudad que da nombre a su tercer disco, llega Kadavar, un trío que viene dando vueltas desde el 2010 y que se ha hecho un nombre dentro de la escena del “retro rock setentoso” simplemente con buenas canciones. Claro que lo complementan con una imagen donde la banda pretente que los últimos 35 años de historia nunca ocurrieron, pero lo que de verdad los destaca es su gran habilidad para la composición de canciones de rock valvular.

“Berlin”, su nuevo disco, no es ninguna revolución en su sonido, sino que, al contrario, es una reafirmación de la identidad de la banda. Nada de cosas raras ni experimentaciones, sino simple amor por el rock y devoción por el riff. Con un sonido a mitad de camino entre lo retro y lo moderno, sonando cálidos y valvulares pero lejos del lo-fi de casi todos los otros grupos de la movida retro, Kadavar desgranan doce canciones de puro hard rock, que muchas veces suenan más cerca de Led Zeppelin y Black Sabbath con Ozzy que de Kyuss. La estrella del disco, obviamente, es la guitarra del también cantante Christoph “Lupus” Lindemann, crujiente pero de sonido claro y bien definido. Y la gente que lo acompaña no se queda atrás, porque el bajista Simon “Dragon” Bouteloup y el baterista Christoph “Tiger” Bartelt conforman una base titánica, sólida como una roca.

Canciones como “Last Living Dinosaur”, “Pale Blue Eyes” y “Circle In My Mind” pueden señalarse como tracks destacados, pero “Berlin” es un disco sin baches, más allá del cover de Nico “Reich der Träume” que suena puede sonar descolgado por sonar tan diferente del resto del álbum.

Aunque se les pueda achacar cierta falta de variantes en su sonido, Kadavar tienen el suficiente talento como para que, por ahora, eso no sea un verdadero bache en su propuesta. Porque a pesar de que los engendros súper complejos y retorcidos sean siempre bienvenidos, de vez en cuando está bueno volver a las raíces y disfrutar de las buenas canciones.

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Los Kuro – 2015 – 1 ½

“1 ½”, el segundo disco de Los Kuro, llega menos de un año después del debut, y se mantiene dentro de su línea de stoner instrumental, riffero y psicodélico. Claro que mantenerse dentro de esa línea no es algo malo o que pueda llegar a saturar en estos momentos, ya que el stoner instrumental es un nicho del género al que todavía le falta desarrollar las suficientes características propias como para considerarse un verdadero estilo. Es cierto que tenemos a los pioneros Karma To Burn, y hasta otras experiencias nacionales como Poseidótica, pero creo que todavía es un concepto que está en camino de tomar conciencia de si mismo, de sus propias características y hasta de sus propios clichés.

Tanto en el caso de Los Kuro como en el de Poseidótica, las composiciones desechan las voces para buscar una atmósfera casi cinematográfica, algo casi literal en el caso de Los Kuro ya que incluyen samples de películas como “Dracula”, “Commando” y “El Día de la Bestia” en sus canciones. Hay momentos psicodélicos, como en “Il Wurdalak”; ultra setentosos, como en los teclados de “Blus”; y momentos que combinan ambas cosas, como en “El Rata”. Hasta hay momentos que se alejan completamente del stoner, como en el track oculto y su delicado piano.

Que no se necesiten muchas palabras para describir al nuevo disco de esta banda de Buenos Aires no significa que no haya mucho para decir de ellos. Claramente “1 ½” es un disco que va a agradar a cualquier fan del stoner, y es realmente entretenido sentir el aura cinematográfica, más allá del los samples, que crean las canciones. Aunque con 24 minutos y monedas “1 ½” está más cerca de un EP que un LP, su corta duración le agrega al disfrute, ya que la cantidad de bandas que se van a la mierda con la duración de sus discos termina saturando.

Así que podemos concluir con que “1 ½” es un trabajo muy disfrutable, sobre todo para los fans del género. Pero estoy muy seguro de que la verdadera fortaleza de la banda debe estar en el vivo: sentir tal cantidad de riffs bajados de tono y psicodelia debe ser toda una experiencia para sentir en carne propia.