Six Feet Under – 2017 – “Torment”

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Aunque Six Feet Under no sean de las bandas más queridas por el “metalero promedio” (las características de ese arquetipo van a cuenta de cada uno de ustedes), la banda del ex Cannibal Corpse, único miembro constante y portador serial de rastas, Chris Barnes ha logrado una carrera con un estusiasmo envidiable detrás, editando 12 álbumes de material propio en poco más de 20 años, a los que hay que sumarle los álbumes de canciones ajenas versionadas por el grupo. Eso sí, no fue hasta la dupla de “Undead” y “Unborn”, de 2012 y 2013, que le preste atención a la obra de este grupo de Tampa, Florida. Debo decir que ningún trabajo antes y después llega al nivel de esos discos, y tanto “Crypt of the Devil”, de 2015, como el álbum de versiones “Graveyard Classics IV: The Number of the Priest”, de 2016, me terminaron dejando frío, sin nada para poder rescatar de ellos.

Pero parece que Chris Barnes y su troupe rotativa de músicos retomaron el ritmo de antes, y es así que a dos años de “Crypt of the Devil” tenemos a su sucesor, el flamante “Torment”, con una portada a la que le tengo que criticar la falta de un fondo, de la misma manera que me pasó con la del último de Iron Maiden. Cada trabajo es una nueva oportunidad, así que me acerqué al disco con la mejor predisposición.

El nuevo trabajo de SFU, que tiene un sonido y mezcla destacables (y es una pena que tenga que destacar esto en pleno año 2017), no arranca del todo bien, con “Sacrificial Kill” fallando en esa mezcla de death metal y hard rock que la banda viene intentando desarrollar desde el principio de su carrera y que la voz al estilo “ladrido” de Chris Barnes hace que sea complicado llevar a buen puerto. Nadie le va a sacar a Barnes lo hecho junto a Cannibal Corpse, pero el estilo más brutal de su antigua banda era un mejor ambiente para sus voces ultra agresivas, algo que no resulta con SFU y sus riffs más claros y rockeros.

Y ya que hablamos de Cannibal Corpse, los mejores momentos de “Torment” se dan justo después de la primera canción, cuando la banda pisa el acelerador, saca los riffs podridos de donde los tenga escondidos y los deposita en la seguidilla de “Exploratory Homicide”, “The Separation of Flesh and Bone” (incluso si el arranque se alarga más de lo debido), “Schizomaniac” y “Skeleton”. Éstas son buenas piezas de violencia sonora, con la cantidad de blastbeats y riffs de manual para satisfacer a cualquier fan del estilo y donde Barnes encuentra el lugar apropiado para berrear sus letras llenas de violencia gratuita y cuerpos destrozados.

Pero antes y después de esas canciones, SFU se sumen en un pozo creativo de canciones sosas y sin gracia, donde los medios tiempos y los riffs aburridos llevan adelante las canciones. La voz de Chris Barnes simplemente no sirve para este tipo de canciones más rockeras (iba a poner “suaves”, pero no creo que ese sea el término indicado), y la escasez de características de verdad distinguibles entre unas y otras no ayuda en nada.

Y no es que el “death n roll” no pueda funcionar. En un momento me puse a escuchar “Swansong” de Carcass, que no es el disco más tenido en cuenta en la discografía de los ingleses pero del que puedo decir que es una buena experiencia en lo que a esta mezcla de estilos se refiere, para saber por qué las canciones rockeras de ese álbum funcionan y las de “Torment” no. Y a lo único que pude llegar es que las de “Swansong” tienen el gancho que las de “Torment” no tienen. Así de simple, a las de SFU les falta algo de vértigo, algún elemento que demuestre que hay algo de vida puesta en las canciones, pero ese no es el caso, y es así que nos quedamos con una escucha tan difícil como la de “Torment”.

Al finalizar los 47 minutos de “Torment”, lo único con lo que me puedo quedar es con una sensación de vacío de parte de estas canciones. Hay algunas acá y allá que logran capturar mi atención, pero al final suena más como un buen EP al que le agregaron relleno antes y después para sacarlo como un LP. Puede que el fan de la banda encuentre algo de valor en las composiciones más simples de SFU, pero personalmente no terminan de engancharme como deberían, algo complicado de sobrellevar si hablamos de hacer rock.

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Dark Phantom – “Nation of Dogs”: el ruido entre las bombas y las ruinas

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Aparte de Acrassicauda, aquella banda de la que habían filmado el documental “Heavy Metal in Baghdad” y que luego se terminó radicando en los Estados Unidos, no tengo mucha información acerca de lo que ocurre en la escena metalera iraquí, aunque es entendible la falta de material proveniente de este país asiático, considerando que hablamos de una tierra asolada por la guerra, los dictadores, el terrorismo, el extremismo religioso y los horribles crímenes de guerra del ejército estadounidense.

Pero incluso con todas las circunstancias en contra, es posible que algo pueda salir de todo eso. Y es así que tenemos a Dark Phantom, banda proveniente de la ciudad norteña de Kirkuk, con su LP debut “Nation of Dogs”. Antes de ponerme a escuchar el disco, no sabía qué iba a encontrarme: el primer sitio en el que me lo crucé la definía como una banda de death metal, su perfil de Metal-Archives los lista como un grupo de heavy metal, y la tapa del disco me recuerda al estilo clásico del thrash de los ochentas.

Considerando todo eso, fue bastante sorpresivo encontrarme con que todas esas ideas estaban correctas, al menos hasta cierto punto. Dark Phantom es un grupo de death metal, pero que casi no utiliza los riffs retorcidos tradicionales del estilo sino que pone más énfasis en riffs más melódicos, que a veces suenan más cerca del heavy metal y en otros más machacados y thrasheros. Hasta hay ciertas melodías orientales, como en la canción título “Nation of Dogs” y en “Judgement Call” entre otras, que se complementan con el uso extraño de pronombres arcaicos del inglés como “thy” y “thou” para darle un aura propia.

Las nueves canciones, más la intro, muestran a una banda que busca el gancho y los buenos estribillos ante todo, un arte que a veces se siente perdido en buena parte del thrash actual, y que sacando momentos específicos (como la inicial “New Gospel”) casi no tiene blastbeats, dejando sólo las voces podridas como único elemento de puro death metal.

Si hay algo para criticar, es que a la producción le falta pulir y darle más espacio a los instrumentos, y que con apenas media hora el disco se siente un tanto corto. Pero más allá de eso, Dark Phantom editaron un álbum más que decente, y que tiene varias canciones, como “Unholy Alliance” y “Atomosphere”, para causar interés más allá del país de origen del grupo.

Damnation – “The Prophet Revenge”: brutalidad descontrolada desde el sudeste asiático

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Además de ser el país de mayoría musulmana más poblado del mundo, Indonesia también tiene una de las escenas de música pesada más desarrolladas de del suroeste asiático. Aunque desde siempre existe una barrera idiomática, causada por la decisión de una gran parte de las bandas de escribir sus letras en indonesio, desde la llegada de Internet algunos grupos, como Siksakubur y Kekal, han logrado aparecer en publicaciones internacionales.

Damnation, nuestro grupo del día de hoy, no es un nombre nuevo. Se formaron en 1999 y poseen dos demos anteriores, aunque los 14 años entre el de 1999 y el de 2013 sugiere que hubo una pausa de actividades o una separación de por medio. Pero dejando eso de lado, este año Damnation lograron llegar a su LP debut, el flamante “The Prophet Revenge”. Y a decir verdad, tenía buenas expectativas para el primer álbum de estos oriundos de la ciudad sureña de Yogyakarta, siendo un grupo con experiencia y procedente de una escena con la costumbre de parir buenos grupos. Por eso, es una pena que “The Prophet Revenge” no llegue a cumplir lo que esperaba.

A lo largo de los 34 minutos del álbum, nos encontramos con un grupo que practica un brutal death metal con algunos elementos de grindcore, con canciones relativamente cortas (sólo 2 de las 11 canciones originales superan los 3 minutos) y un énfasis especial en el blastbeat casi constante. Esta variedad de brutal death metal súper opresivo le ha dado buenos resultados a algunos grupos, pero no es el caso de Damnation porque las composiciones carecen de coherencia entre sus partes. Las explosiones de blastbeats, voces podridas, riffs retorcidos y samples de audio se suceden unas tras otras sin un hilo conductor que las lleve, porque el grupo no logra complementar su búsqueda de la brutalidad con las composiciones necesarias para que éstas puedan destacarse. También está el tema de las intros, que son un tanto excesivas en longitud, siendo uno de los casos más extremos “As Crucifix Burns”, que es más intro que canción.

No es que el disco carezca de algún momento destacable, pero éste no viene de parte del grupo mismo. El álbum incluye dos covers: uno es “Pierced From Within” de las leyendas del brutal death metal Suffocation, y otro es “Pluit Phobia”, de los thrasheros indonesios Rotor. Del segundo no tengo idea del original y por lo tanto no puedo ofrecer una opinión, pero el primero es una versión más que decente, aunque el grupo peque de ser demasiado respetuoso con su interpretación y casi no le haga modificaciones.

En resumen, “The Prophet Revenge” no me dejó una buena impresión. Incluso siendo un trabajo relativamente corto, la falta de gancho de las canciones y una producción que deja bastante que desear lo hacen sonar mucho más largo, y luego de que pasan las 13 canciones no me queda más que una sensación de “¿eso fue todo?”, y que aunque Damnation tengan sus años de vida la falta de experiencia de estudio les juega en contra. Siempre es posible que el grupo se redima y aprenda de sus errores en trabajos posteriores, pero por ahora no encuentro una razón para seguirlos de cerca.

I The Intruder – 2015 – Exilium

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Aunque no sé hasta qué punto el inicio de un nuevo ciclo de rotación de la Tierra alrededor del Sol pueda llegar a afectar nuestras vidas, creo que muchos lo ven como una manera de marcar un punto de división en su existencia, un antes y un después si se quiere. Así que me parece correcto desearles a todos un muy feliz año, y que durante estos 366 días puedan cumplir todos los objetivos que no pudieron llegar a cumplir en los 365 días anteriores.

Dicho eso, vamos a pasar a la primera entrada del año 2016, y para eso nos vamos a ir un tanto lejos de los típicos lugares de donde vienen las bandas de las que solemos hablar acá. Más precisamente vamos a ir a Túnez, al norte de África y sobre la costa mediterránea. En este país reside Mahdi Riahi, un músico procedente de la ciudad costera de Kelibia, y vocalista y guitarrista del grupo de death metal Vomit The Hate y tecladista de Ulcerium, que decidió crear un proyecto unipersonal al que nombró I The Intruder mientras se encontraba en la ciudad francesa de Nancy.

“Exilium”, el debut de I The Intruder, es una buena muestra de talento por parte de Riahi, quien se encargó de todos los instrumentos. A lo largo de cuatro canciones y 12 minutos, este EP se apega, en su mayor parte, a la típica fórmula del death metal técnico, como los riffs ultra complejos y las baterías que parece que estuvieran a punto de partirse por todos los blastbeats que les dan. Elegir alguna canción de esta onda sería un tanto inútil, porque cualquier podría ser una buena elección: casi siempre, elegir una canción en este estilo es elegirlas todas.

Pero también hay algunas secciones que cuentan con características sumamente destacables si se llegaran a desarrollar a futuro. A esta categoría pertenece “The Infection”, el cual creo que es el track más interesante, con un inicio reposado y metiendo una sección con baterías cercanas al drum & bass cerca del final, todo en apenas un minuto y 47 segundos. De verdad es que me gustaría ver más material cercano a esta canción en el futuro, como una manera para encontrar un sonido verdaderamente propio en un universo tan superpoblado como el del death metal técnico.

Aunque no es algo que siento que pueda atraerle a alguien que no sea fan del estilo, las canciones se mantienen brutalmente entretenidas, con suficientes cambios de atmósfera como para no aburrir ni volverse monótonas como suele ocurrir con tantos discos del estilo. 12 minutos para volarte la cabeza con buen death metal.

Comentarios express

Casi todo el tiempo estoy escuchando música, pero últimamente no tengo tanto tiempo seguido como para sentarme y escribir lo que pienso acerca de tal o cual disco. Me encanta escribir reseñas de 400, 500 o 600 palabras, pero eso toma su tiempo.
Pero, y esto es algo que aprendí de leer las reseñas en el sitio de Zann’s Music años atrás, a veces no es necesario explayarse tanto para mostrar lo que pensás acerca del disco en cuestión. Así que en esta ocasión les traigo algunos comentarios acerca de varios discos que vengo escuchando, cortitos y condensados para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero.

Hollywood Vampires – 2015 – Hollywood Vampires

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Formado por Alice Cooper en voces, el guitarrista Joe Perry (Aerosmith) y, como miembro más extraño a primera vista, el actor Johnny Depp en guitarra, y acompañados por miembros de la banda de Cooper y ex Guns N Roses en los demás instrumentos, este grupo se propone homenajear a todos los rockeros que murieron por los excesos durante la década de los setentas. Tomando su nombre de un club de borrachos que tuvo a Alice Cooper y a muchos de esos rockeros como miembros, esta banda edita su álbum debut autotitulado, compuesto por varios covers de los grupos que esos músicos muertos integraron y dos canciones nuevas, todas dentro del estilo del viejo y querido hard rock. Aunque uno hubiera querido más canciones nuevas, se nota que no es un simple proyecto para pasar el tiempo, y tanto las versiones como las canciones nuevas conservan un buen nivel a lo largo del disco, además de incluir una intro con la última grabación de Christopher Lee antes de morir. Un buen disco, aunque sea para pasar el rato.

Lil Herb – 2015 – Ballin’ Like I’m Kobe

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Hace tiempo que el hip-hop viene estancado, aunque eso podríamos decir de cada estilo musical en la faz de la tierra. Así que es bueno encontrar raperos jóvenes en quienes depositar el futuro del género. Lil Herb no sólo es joven (tiene un año menos que yo) sino que su mixtape “Ballin’ Like I’m Kobe” es sumamente entretenido. La producción es bien agresiva, algo que va de la mano con las letras, que relatan historias violentas sobre tiroteos, venta de drogas y la vida en los guetos. El estilo de rapeo de Lil Herb es bastante monótono, así que los mejores momentos son aquellos en donde se acopla a las bases y se pone a gritar las letras. Una nueva esperanza para el estilo.

BLVCK PØW∃Я – 2015 – ✝H∃ DVЯK GLØVV

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Aunque los mismos músicos digan que el witch-house está muerto, todavía es posible encontrar algunos especímenes destacables emplazados en las profundidades de Bandcamp. Este (supuesto) dúo (supuestamente) danés bien puede ser uno de esos, dado que en su (supuesto) debut llevan a bien puerto la mezcla de shoegaze, noise, drone hip-hop, darkwave, ocultismo y caracteres por fuera del alfabeto latino que hicieron del witch-house un género tan identificable a primera vista pero no a primera oída, para bien o para mal. A este combo, le agregan cierta fascinación con el pop más masivo de los últimos años, a juzgar por los títulos de las canciones. Es entretenido, y está para bajar gratis en Bandcamp, así que dale para adelante.

Scandal – 2014 – Hello World

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Sexto disco en los nueve años de existencia de la banda, pero por suerte no hay verdaderas señales de desgaste. Tengo un lugar dentro de mí para el pop punk azucarado tocado por estas chicas japonesas. Puede ser por muchas razones, pero estoy seguro de que la principal es que sus canciones son ultra gancheras en toda su inocencia e ingenuidad cubierta de distorsión guitarrera. Que muchas de las canciones suenen como intros de animé puede ser algo bueno o malo según tus gustos. Es como el soundtrack para tomar helado en la plaza con tus amigas durante un día soleado mientras pensás maneras para que senpai te note.

Under The Church – 2015 – Rabid Armageddon

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Es bastante interesante el fenómeno en el que lo nuevo es sonar como algo viejo, o “sonar retro”. Esto se puede ver en muchos ámbitos, como la moda hacer videojuegos con estética de 8bits. En el death metal, la onda retro pasa por replicar el sonido del viejo death metal sueco de fines de los ochentas y principios de los noventas, sucio y thrashero. Puede parecer simple falta de originalidad pero, en un género donde muchas bandas sólo saben componer bolas de blastbeats, esta “vuelta a lo básico” es más que bienvenida. Under The Church, este combo sueco-islandés, debuta en formato LP con una buena muestra de death metal sucio, punk y directo a la yugular. “Rabid Armageddon” no es ninguna muestra de originalidad, pero a lo largo de 37 minutos se devela como un gran álbum para todo aquel que disfrute de la reverencia a grupos como Entombed, Dismember y los estadounidenses Autopsy.